Quienes me inspiran a seguir

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sábado, 25 de febrero de 2012

Dejar[te] Ir



Paso las noches sin dormir y tú no lo ves, o tal vez no te interesa. Como sea el caso, creo que ya no me importa si me pones atención o no, pues me estoy dando verdadera cuenta que en serio no significo nada para ti. Te he puesto un nombre que tal vez tú no quieres y yo me he hecho llamar como la princesa, esa que tú tanto anhelas ver y que no soy yo. Ya lo he aceptado, ¿porqué no puedes aceptarlo tú?

He dicho que viviré por ti, por el amor que te tengo. Pero el que viva por ese amor no significa que no pueda alejarme de manera gradual de ti luego de darme cuenta que nada jamás cambiará y que solo nos estamos lastimando mutuamente. Estamos cayendo en la oscuridad, ¿no lo ves? Estamos entrando en esas grietas que otros hicieron, enterrando los dedos en las heridas del otro para ver si duele y así solo nos estamos lastimando cada vez más.

Te amo pero... Basta.

Voy a dejarte ir, voy a soltarte, voy a dejar ir este sentimiento de una vez y de manera definitiva. Porque ya sabíamos que nada saldría bien y, con estas palabras te digo que, aunque lo hubiésemos intentado, tampoco hubiera funcionado. Ahora tú eres como el fuego y yo soy como el hielo. Tu calor... Amo tu calor, pero me lastima demasiado. Porque para mí eres capricho de chocolate, de voz en sueños, de luz en la oscuridad, eres un amor como solo se tiene una vez en la vida. Salvaje y perverso. Pero no puedes notarlo, porque eres así y tu naturaleza ingenua, si acaso más ingenua que la mía, no te hace verlo.

Y también, como te dejaré ir a ti y a tu amor, dejaré ir todo lo que me rodea, incluso la vida misma de ser necesario. Porque ahora sí puedo decir que no quiero más, que no puedo más y que no daré un solo paso más. Estoy harta, cansada, agotada de ser la que siempre termina sonriendo, la que termina cediendo, la que termina buscando a los demás para unirlos de nuevo. Ya no más, ya no seré el pegamento porque me han diluido en demasiada agua como para poder continuar cumpliendo mi función.

De igual manera gracias a aquellos que creyeron en que podría cambiar, en que podría amar, en que podría ser mejor que esto. Gracias a ti por forzarte a creer, pero se acabó, ¿cierto? Este es el adiós definitivo. Es el adiós a las palabras, a los besos, a los te quiero, a los abrazos, a los te amo, a los hasta pronto. Es el adiós que nadie espera que llegue, pero que eventualmente llega.

Adiós a quienes leen, a quienes sienten, a quienes tienen algo que decir y que terminaron diciéndolo al final de todo. Adiós a quienes dieron la cara, adiós a ti, a ustedes...

Adiós a mi.

°~Final de Lo que ella siente~°

viernes, 24 de febrero de 2012

Vivir



Hace poco me han dicho una cosa:

"Morir por amor es algo sumamente sencillo y caprichoso. Por otro lado el vivir por alguien es sumamente complicado. Vivir por alguien es amar de verdad".

Las palabras cayeron sobre mí como un bloque de concreto. Pesado y doloroso fue al principio, la negación a que fueras solo un capricho debido a la reacción que tuvieron esas palabras agitando mi mente y corazón casi me destrozó.

Pero no lo hizo, por algo estoy aquí, escribiéndote esto, esperando que un día lo leas.

Pasada la conmoción inicial me di el tiempo de pensar en esas palabras y, después de todo, me di cuenta que es cierto. Morir por alguien que se ama es sencillo y cobarde. La muerte por seguir a la persona amada no es más que un acto vil y cobarde que demuestra que tu mundo está tan limitado en el concepto de amor que es casi patético. Luego me dije que soy patético por pensar en que, de ser necesario, sacrificándome por ti, estaríamos siempre juntos y te demostraría cuánto te amo.

No eres un capricho, yo viviré por ti.

No sé si algún día me amaste, no sé si me amas, no sé si algún día me amarás como yo me di cuenta te amo a ti, pero quiero que sepas que no espero que estas palabras te hagan sentir mal o te lastimen, ni mucho menos... Pero es la verdad. Esas palabras me hicieron darme cuenta que no eres un capricho, a final de cuentas, ¿qué capricho dura tanto tiempo? Ninguno, cabe decir, está de más decir que ningún capricho es capaz de sobrevivir tanto tiempo, sobre todo en las circunstancias en las que te amo. Llámame masoquista, no me importa, soy una masoquista feliz por amarte de esta manera estúpida, desquiciada e incoherente.

Aunque sienta el peso de los días, el peso de un dolor irracional sobre mi, viviré. Y no solo viviré porque mi presencia te hace bien (o eso es lo que me gusta creer), si no que viviré porque amo tanto la vida que soy demasiado cobarde para arrebatármela. Incluso, soy demasiado cobarde como para dejar que alguien más la arrebate por mí. Puedo estar muerta en vida en este momento, puedo sentir más dolor del que me siento capaz de cargar, pero eventualmente terminaré reponiendome a ello. Por ti, por mí, por ese ansiado "estar juntos aunque sea como amigos".

Llámame estúpida o irracional, no me importa, es lo que siento.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Anocheció, Mi Amor




Anocheció, mi amor, demasiado pronto
que todo el tiempo cabe en este suspiro
Ya de nada sirven lloros, ni un lamento
si tu mañana mi presente sigue siendo

Como barrido por huracán despiadado
fingiremos que no nos hemos querido
Jurando que fueron quimeras de cariño
en vez de un amor de quimeras y deseo

Este ocaso es más negro que ninguno,
vengativa noche sin estrellas ni lucero
¿Y qué más da?, si no quiero más halo
que la mirada de tus ojos para gozarlo

Sendero despoblado es el que recorro
con paso sigiloso por si tu eco escucho
Frena el seso del delator corazón su pálpito
habituado ante tu presencia al impulso

En un pulso con engañoso equilibrio
retengo tu imagen, celada en mi pecho
Valiosa fortuna es para el hambriento
que incluso sin querer, sigue amando

Las hojas muertas y el viento del camino
me devuelven a la certeza del anochecido
Hoy, al igual que ayer sintiera, desdeño
nuestra lejanía, el logro de mi prejuicio

No se oirán nuestros silencios al unísono
ni será el aire que respiremos el mismo
Miradas cómplices perdidas en un cúmulo
de incógnitas sin tendencia ni principio

Se aleja de tu mejilla el roce de mi mano
que no defenderá tu espalda con arrullo
Por mis labios tu susurro no será celado
ni la boca por tu piel desatará tu hálito

Perdida la grafía de tus poros de un trazo,
frustrada, sin haber sentido su agrado
Que no seré tuya como tú no eres mío;
otra alma, otra mujer, punza en mi vacío

Aunque niegue y con un disfraz me visto
no hay burla en quien quiere y ha querido.

martes, 21 de febrero de 2012

Maldita Oscuridad



Odio tu maldita oscuridad
Que no lleva a nada
Eres solo una niña de cristal
Si supieras cuanto hay que luchar
Para poderse levantar...
¡De nuestro infierno particular!

Abro los ojos pero aún veo todo oscuro, negro, brumoso. Y tengo miedo de no poder volver a ver la luz de nuevo. Tengo miedo de lo que pueda ser de mi si no logro encontrar la salida de este laberinto de penumbras.

Estoy asustada... ¿Podría alguien ayudarme a salir de aquí?

Tengo miedo... ¿Podría alguien ayudarme a abrir los ojos?

Estoy aterrada... ¿Podría alguien ayudarme a... A vivir?

Estoy llorando bajo esta máscara, nadie puede ver lo asustada que estoy, lo herida que estoy, lo sola e inútil que me siento. Estoy sangrando bajo este cuero, nadie puede ver las cicatrices que quedan, nadie puede ver el mecanismo defectuoso de mi alma y mi corazón.

Odio mi maldita oscuridad
Que no lleva a nada
Soy solo una niña de cristal
Si supieras cuanto tengo que luchar
Para poderme levantar...
¡De mi infierno particular!

lunes, 20 de febrero de 2012

Dos versos contradictorios



Te amo de la manera más incoherente que he conocido.
Te amo de manera tan irracional como a las estrellas.
Te amo de aquella manera que nadie entiende ni comprende.
Te amo como jamás amaré a nadie...

¿Amas esto que es mi mente, amas esto que es mi cuerpo, amas esto... Que es casi nada?

No hay un amor que pueda amar a este recipiente casi vacío posado sobre esta superficie inestable que es mi suelo. No hay un amor que pueda amarme como lo que soy o como lo que seré... O como ambas.

Me odio de la manera más incoherente que he conocido.
Me odio de manera tan irracional como a las estrellas.
Me odio de aquella manera en que nadie entiende ni comprende.
Me odio como jamás odiaré a nadie...

domingo, 19 de febrero de 2012

Delirios y Pesadillas



El horizonte llora cada vez que te ve partir lejos.
El sol se vuelve frio cuando le das la espalda.
Mi corazón se rompe cada vez que me dices adiós.

A veces me gustaría poder ser la princesa que tanto esperas que sea, pero sabemos que es algo que jamás sucederá. A veces me gustaría morir, ¿sabes?, porque me siento inútil e inservible si me comparas con otras de mi especie. Una vez me dijeron que soy única en mi clase, ahora entiendo porqué. ¿Quién no es único cuando todo lo que toca se destruye? Vidas, sueños, promesas... Nada rinde en el frasco que es este cuerpo.

¿Aún quieres hacerme creer que valgo? Gracias por intentarlo, pero no creo que puedas reparar esto. El daño es grande, es demasiado hasta para tus manos expertas y amorosas que quieren conciliar un poco de mi dolor. Lo siento, no podrás reparar esto que ya lleva años roto, destrozado, hecho polvo y cenizas. Solo ahora me doy cuenta de la forma que realmente tengo, pero aún así gracias por querer cambiar el espejo por uno que me haga lucir favorable. Gracias por tratar en esto, gracias por creer en mi.

Me siento sola, ¿sabes? Incluso cuando estoy rodeada de personas, incluso cuando estoy contigo, me siento sola y desvalida. Lo siento...

Me siento vacía, ¿sabes? Incluso teniendo la amistad de tantos, incluso teniendo tu amor, incluso teniendo tantas cosas por las que estar satisfecha, me siento vacía. Lo siento...

Me siento mal, ¿sabes? Siento que no valgo, siento que nada vale más que tú, más que las personas que amo. Siento que no valgo, que no los merezco. Lo siento...

Quisiera saber qué me sucede, pero siempre que me esfuerzo por encontrar una respuesta, mi mente queda en blanco antes de casi apagarse para quedar en un caos oscuro y tormentoso que me hace delirar, estremecer y gritar. Las pesadillas me consumen hasta con los ojos abiertos, me siento cansada cada día y tu amor... Tu amor es lo único que tengo que me hace querer despertar un día más. Tu amor, tu persona es lo único que evita que quiera saltar por la ventana, cortarme o darme de cabezazos contra la muralla. Lo siento, vales más que estas palabras de amor rodeadas de sombras y oscuridad delirante. Lo siento...

Quisiera poder ser eso que quieres, que anhelas ver... Pero creo que el mundo me hizo así y no podré cambiarlo por mucho que quiera.

¿Me amarás aún sabiendo la bomba de tiempo que soy?

No logro escuchar tu respuesta luego de que la bomba ha estallado. El techo se desploma sobre mi y, otra vez y por otra noche, todo se vuelve negro. No sé nada, no siento nada. Ahora solo me queda esperar que me saques de debajo de estos escombros. Lamento hacerte trabajar...

Lo siento...

miércoles, 15 de febrero de 2012

Feliz Anti Valentín



Ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas, con el alma hecha pedazos y el corazón en la mano. Él la observaba con el mismo dolor reflejado en sus ojos, la respiración agitada y el cuerpo tembloroso. Aquello los estaba destruyendo a ambos y no podían... No sabían cuál era la forma en la que debían acabar con eso.

—¿Porqué piensas en ella, Cassie? —preguntó el de pronto, tratando de alcanzarla. Ella retrocedió un paso, sintiendo como su corazón se rompía entre las manos que se aferraban a su pecho.

—¡Porque ella es tu novia! —exclamó tratando de sentirse indignada, ,más sintiéndose como si fuera una ramera— Ella es tu novia y te quiere, ella es parte de tu vida, ella es tú y tú eres ella. Eres de su propiedad y por mucho que te ame jamás seré lo mismo para ti, aunque trate con todas mis fuerzas de que eso pase...

—Pero yo te quiero... —susurró suavemente, sintiendo como las lágrimas de ella le partían el alma— No, no solo te quiero, yo te amo Cassie.

—¡Y yo te amo a ti, Aramis! ¡Te amo como jamás he amado a nadie! —a cada palabra su cuerpo parecía debilitarse, su mente destrozarse y su corazón morir lentamente. Trataba de ser fuerte, trataba de arrancar esos sentimientos de su corazón, trataba de dejar ese sentimiento lujurioso y prohibido en el lugar más alejado de su mente.

Pero era tan difícil...

—Mi niña, mi princesa —la llamó suavemente, volviendo a acercarse. Cassie retrocedió otro paso y chocó con la pared de ladrillos, quedando entre la la muralla y Aramis—. Amor, no te alejes de mi...

Y ella estaba allí de nuevo, volviendo a caer en sus brazos y en su amor prohibido. Sabía que esa noche al volver a meterse bajo las mantas volvería a llorar como una niña pequeña antes de dormirse tratando de encontrar la paz. Sabía que solo una hora después de poder conciliar el sueño despertaría gritando, con las pesadillas azotando su mente con cada vez más fuerza y con el sentimiento arraigado en su cuerpo de que era una persona horrible y miserable.

Pero no le importaba...

—No quiero alejarme de ti... —aceptó en un susurro, buscando el calor del cuerpo de él para encontrar así su propio calor perdido. Le amaba con tanta locura que era un sentimiento casi incoherente— Te amo más de lo que puedes imaginar, pero ella... Ella te ama y tú no me amas a mi de la forma en la que la amas a ella.

Esquivó los brazos de Aramis nuevamente, besó su mejilla de manera casta, un beso lleno de amor y cariño, y se alejó corriendo rápidamente. Él no la siguió, pero quiso hacerlo con mucha fuerza. Ella era importante para él pero tenía razón. No la amaba de la manera en la que ella quería y al final eso terminaría acabando y destruyendo la frágil amistad que habían forjado en esos pocos meses.

Y allí estaba ella ahora, mirando a su mejor amiga con las lágrimas rodando raudas por sus mejillas, tratando de no desmoronarse porque sabía que eso sería lo peor que podía hacer.

Que hermoso día de San Valentín había tenido...

domingo, 12 de febrero de 2012

Sinceridad



Puedo sentirlo correr por mis venas de manera rápida, rauda, poderosa. Sacude mi cuerpo, los espasmos se hacen presentes, todo gira alrededor de mí, el mundo es un torbellino y tú eres el ojo del huracán en el que me encuentro.

Quisiera correr rápido y lejos bajo esta lluvia que sacude mi corazón, dejando que lo congele a pesar de lo cálida que es. ¿Porqué tus lágrimas sobre mi cuerpo son tan cálidas? ¿Porqué incluso habiendo olvidado todo no puedo arrancarte de mi corazón?

—Estaré contigo hoy, mañana y para siempre...

¿Son esas acaso tus palabras? ¿Porqué no quieren irse de mis recuerdos y permanecen silenciosas en mi memoria hasta acecharme en la bruma de los sueños?

Me gusta imaginar que podría ser así. Me gusta pensar en que un día podré decirte lo que siento, podré dejar de jugar a las escondidillas y plantarle cara a este sentimiento que ha puesto mi mundo de cabeza. Porque este sentimiento que has generado dentro de mí debería estar prohibido, porque este sentimiento debería ser catalogado como pecado con pena de muerte.

No puedo decir que te amo porque eso sería aceptarlo todo. Eso sería decir que estoy loca e irremediablemente enamorada de ti, equivaldría a aceptar que jamás te he visto como una amigo.

¿Sabes lo que es peor para toda esta confusión?

Lo peor es que eres completamente consciente de lo que siento por ti. Y no me importa, no me molesta y podría decir que casi me da igual, pero lo cierto es que no, no me da igual. Lo cierto es que te repito que te amo cada noche y cada mañana. Lo cierto es que sueño y anhelo tus brazos cuando no estás. Lo cierto es que cuando paso un minuto de desconcierto puedo decir suspirando que te extraño más que ayer.

En este momento me pregunto qué pasará el día que no estés. Porque yo sé que un día no estarás para mí y sé también que el día luego de ese tampoco estarás. Entonces pasarán los meses y mis ojos no podrán verte y mis oídos no podrán escuchar las palabras que tanto anhelan oír de tus labios. Sé que un día me faltaran tus abrazos, tus te quiero, tus caricias en los sueños y sé, también, que eso no me destruirá.

Te llevaré conmigo como un recuerdo, como el recuerdo más valioso de todo inclusos aunque ahora todo me parezca confuso, incluso cuando estos sentimientos que no siento míos sean completamente comprensibles para mí. Y te prometo que luego de eso jamás volveré a olvidarte, aunque es probable que tú si olvides a la pequeña y temblorosa niña ingenua que te buscaba constantemente para sentirse segura.

Un día te mostraré mis sentimientos, el día que tenga el valor y los recuerdos que construimos juntos antes de ese fatídico día. Los tendré de mi lado como un muro implacable que no me hará caer ante la derrota, ante el dolor de tu rechazo, ante tu "eres mi mejor amiga". Yo sé que soy tu amiga, no creo que la mejor, pero siempre seré tu amiga.

Espero que el día que acepte estos sentimientos no sea demasiado tarde y tenga que irme a la tumba habiéndolos callado por cobarde.

viernes, 10 de febrero de 2012

Susurros de Pecado



He escuchado que hay una chica que te gusta, oh cariño. He escuchado que su padre tiene una escopeta mientras te imaginaba sonreír desde el otro lado de la línea, corazón. He imaginado que tienes un futuro de un par de días con ella, días en los que te hace feliz, cielo, y no sabes cuanto anhelo que seas feliz con una persona que ames.

Espero la afortunada sepa valorarte, mi bien, porque te lo mereces.

Yo me quedaré aquí para que veas que estoy, que estaré y que te apoyo.

Me ves como a tu pequeña hermana, ¿lo ves? Y yo quiero que me veas como quieras, mientras que yo te veo con los ojos de una enamorada desquiciada. Y me gustaría susurrarte al oído tantas cosas mientras duermes que las mejillas se me colorean de solo imaginar aquellas indecorosas palabras.

Porque me gustas, pero esos susurros de pecado se irán conmigo hasta la tumba.

sábado, 14 de enero de 2012

Im... Just a toy for you...


Siempre se había preguntado qué era ella para él...

Y al fin había llegado a una conclusión...

Era su juguete personal.

Y lo que era peor es que no le importaba...

miércoles, 11 de enero de 2012

Princesa de Porcelana


Porque una palabra es importante, pero muchas... Muchas palabras hacen la diferencia.

Él creía firmemente en que ella valía la pena ser salvada, por eso tendía sus brazos hacia ella, para que se decidiera a saltar con confianza.

—No puedo, me romperé... —sollozó ella, mirando el precipicio. No quería mirar al otro lado del mismo, porque temía alzar la mirada y darse cuenta que la voz no era más que una ilusión.

—Mi princesa de porcelana... —la llamó él, viendo aquel cuerpo tembloroso de ella dudar en suaves espasmos, como si el frio viento le causara dolor— No te preocupes, si te rompes siempre podemos pegar las piezas de nuevo. Ven, salta...

Ella alzó la vista y lo vio, sintiendo el peso de la duda en su frágil corazón...

Y saltó.

Y él la aferró desde el otro lado en un abrazo tan cálido, que el hielo y el frio que la envolvían se desvaneció.

—¿Ves que no fue tan difícil? —susurró él, contra su oído, escuchando esos mudos sollozos casi con su propio corazón en la mano.

—Pero estoy rota ahora —gimió ella, mirando sus pedacitos regados por el suelo.

—Podemos hacer algo con esto —él tomó el rostro de ella entre sus manos cálidas y le besó la punta de la nariz, arrancándole un sonrojo—. Tengo tiempo, mi princesa de porcelana...

viernes, 6 de enero de 2012

Amar[te] Duele


Más sencillo no puede ser.

Amar te duele, pues el significado del verdadero amor se ve en el dolor que el mundo provoca en esos corazones que tratan de ser uno. Más jamás podrán separarse porque luchan contra ese dolor.

Amarte duele, pues mientras más me pierdo en tus ojos, más se reafirma aquel sentimiento de no pertenencia, de que somos y estamos así y que nada jamás cambiará.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Todo lo que quieres


Ella corrió a sus brazos con todas sus fuerzas. La sonrisa se extendía por su rostro mientras sus ojos se encontraban con los de él incluso antes de poder darse cuenta. Sintió como sus brazos le rodeaban la cintura, alzándola del suelo y haciendo que el mundo girara sin control, mientras una risa como agua fresca por parte de ambos se extendía en el ambiente.

—Sí me esperaste —susurró ella, asiéndose del cuello de él con fuerza. Aspirando el aroma que salía de los cabellos de él que se mecían con la suave brisa.

—Te dije que esperaría y aquí me tienes, ¿o acaso lo dudabas? —inquirió él por su parte, sonriendo ante el poderoso agarre que había alrededor de su cuello.

—Jamás dudaría de ti, Aramis —dijo ella, sintiendo como sus pies tocaban el suelo de pronto.

Para ser sincera con ella misma, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo allí. A la mañana siguiente debía madrugar y era tarde, muy tarde para que una muchacha con una pila de obligaciones estuviera allí "perdiendo el tiempo". Se encogió de hombros ante sus pensamientos, desterrándolos hacia cualquier lugar mientras se perdía otros interminables segundos en aquellos ojos negros, pero que parecían tener un millón de estrellas en su interior.

En un lugar hay un murmullo
Ya está por entrar
Y está saliendo detrás de tu mente
Tú nunca lo tendrás
Si no lo alimentas
Ahora estás aquí y no sabes porqué

—Estás rara —dijo de pronto Aramis, sorprendiéndola. Ella se encogió de hombros como por inercia, más él no le quitó la vista de encima—. Te vez mal, ¿pasó algo?

—Estoy bien —sonrió con todas sus fuerzas. No quería preocupar a Aramis, solo quería que estuvieran bien y tranquilos.

Aramis no dijo nada, pero sintió como el cuerpo de ella se removía suavemente entre sus brazos, buscando un poco más de calor y protección contra su cuerpo. Sabía que mentía, seguro había tenido, como siempre, problemas con su jefa, que jamás dejaba de hacerle la vida imposible y de tratarla como si fuera un ser sin inteligencia. Él sabía que ella podía demostrar de lo que estaba hecha si solo se mantenía firme, pero ella...

—Cassie, deberías aprender un poco de firmeza —le dijo finalmente, ganándose una mirada confundida por parte de ella.

Por debajo de las rodillas raspadas y las huellas dejadas
En los lugares donde solías aprender
Tú aúllas y escuchas, escuchas y esperas
Por los ecos de los ángeles que nunca volverán

—No entiendo a qué te refieres, Aramis —aceptó Cassie, y no por hacerse la tonta, sino porque realmente no entendía a qué iba el comentario de su amigo.

—Mira bonita —comenzó él, acariciando los cabellos de ella con suavidad—. Está bien que quieras ayudar a otros, pero a veces hay que aprender a decir no.

—¿Porqué dices eso? —consultó ella, acomodándose mejor sobre el regazo de su amigo. Le gustaba estar así con él, que la dejara sentarse en su regazo la hacía sentir un ligero calor en el pecho, un calorcito muy agradable— ¿Hice algo mal?

—No, solo que siempre que traes esta expresión es que algo pasó —explicó Aramis, mirando directamente a los curiosos ojos de la joven que le rodeaba el cuello en un abrazo.

—Pues... No ha pasado nada —gran mentira, pero gran verdad a la vez.

No había pasado nada en su trabajo, pero sí pasaba algo. No entendía qué le sucedía, pero llevaba días sin poder dejar de pensar en su amigo, el que ahora la abrazaba manteniéndola anclada a su regazo. Su amigo, que siempre la recibía con una sonrisa. Su amigo, a quien admiraba tanto. Ese amigo que siempre le decía la verdad, aunque doliera. Porque no es que él quisiera hacerle daño, le había dicho una vez, es que él pensaba que ella se merecía por lo menos eso. Un poco de honestidad sumada a una gran dosis de realidad.

Él es todo lo que quieres
Él es todo lo que necesitas
Él es todo lo que dentro de ti
Siempre deseaste ser
Él dice las cosas bien
En el momento preciso
Pero él no significa nada para ti
Y tú no sabes porqué

Se quedaron en silencio. Cassie porque sabía que si abría la boca diría aquella inquietud y Aramis porque no sabía cómo refutar las palabras de ella. Cassie jamás mentía, no que ahora lo estuviera haciendo, pero sentía que no le estaba diciendo toda la verdad. ¿Porqué? ¿Porqué no le decía qué sucedía?

—Cassie, sabes que puedes confiar en mi —dijo él, presionando solo un poco a la muchacha, que de pronto observaba la lejanía como ida.

—Yo sé, pero en serio... —hizo una larga pausa, meditando si decirlo. Suspiró suavemente antes de continuar— Todo está bien...

—Mírame a los ojos y dímelo —ordenó de pronto Aramis, tomando el rostro de ella entre sus manos y obligando a la muchacha a mirarlo.

—Yo... —no podía observarlo a los ojos, estaba súmamente nerviosa— Aramis, yo creo que me gusta alguien...

Y algo en su corazón se rompió ligeramente cuando vio en los ojos de ella, en esos pozos como un mar de luz y fantasía, un deje de felicidad. Y apenas pudo devolverle el abrazo cuando ella le susurró al oído lo feliz que estaba de descubrir que le gustaba de verdad.

Tú estás esperando a alguien que pueda juntarlos
Tú estás esperando a alguien que te pueda empujar
Siempre hay otra herida que descubrir
Siempre hay algo más que deseas que él pueda decir

No había podido decirlo. Había estado a punto de hacerlo, pero no había podido decirlo. Cobarde, eso es lo que era, una cobarde. Ahora solo podía ver como esos ojos oscuros y estrellados se ensombrecían por momentos sin dignarse siquiera devolverle la mirada. ¡Oh Dios! ¿Porqué tenía aquella expresión tan desolada?

—Me alegra que hayas encontrado el amor, Cassie —dijo él, atrayéndola contra su pecho y acariciando sus cabellos, evitando así que le mirase—. Espero él pueda valorar tu cariño como mereces.

—¿Aramis? —le llamó ella, confundida.

—Dime, Cassie —susurró él sin siquiera mirarla.

Cassie se asustó y su cuerpo, por mera reacción de pánico y terror, comenzó a temblar. Las lágrimas no tardaron en hacerse presentes, comenzando a recorrer su níveo rostro con una velocidad alarmante. El único consuelo que encontró fue apegarse más al cuerpo de su amigo y sollozar quedamente mientras él, alarmado, le preguntaba que sucedía.

Pero ella no tenía el valor de mirarlo a la cara y decirle la verdad.

Él es todo lo que quieres
Él es todo lo que necesitas
Él es todo lo que dentro de ti
Siempre deseaste ser
Él dice las cosas bien
En el momento preciso
Pero él no significa nada para ti
Y tú no sabes porqué

—Lo siento... —hipó de pronto, abrazándolo con más fuerza— Es que... Aramis... Y...

—Ya, tranquila Cassie, no te pongas así —trató de calmarla, volviendo a acariciar sus cabellos suavemente y utilizando aquel tono de voz que ella siempre decía le calmaba—. Respira con calma que nadie te apresura, yo estoy aquí contigo.

—Vale... —terminó por sollozar ella, suavemente y sin prisas, antes de secar las lágrimas que recorrían sus mejillas con el dorso de la mano— Lo siento...

—No tienes de qué disculparte, boba —sonrió él para quitarle importancia a la situación—. No tienes que disculparte por ser humana, Cassie.

—¿Qué sería de mí sin ti, Aramis? —sonrió de pronto ella, con la felicidad llegando de nuevo a sus ojos.

Y eso le bastó para recomponerse y que las dudas y la preocupación se fueran. Esa imagen de ella, sonriendo como siempre hacía, con esa felicidad verdadera llegando a cada centímetro de su rostro, mostrándose como era. Eso le bastaba para sentirse mejor.

Pero tú solo estarás amarrada y lo verás desamarrarse
Es solo por lo que preguntaste siempre
Y tú estarás bien con todo tu tiempo
Es solo lo que esperaste siempre

—Bueno, tengo que irme —se disculpó ella, levantándose de su regazo y mirando el cielo con curiosidad—. Se hace muy tarde ya y tengo que madrugar.

—Siempre te marchas tarde y regresas temprano —le dijo él, desordenándole los cabellos suavemente, ella se quejó haciendo un mohín—. Cuídate y descansa, Cassie.

—Igual tú, Aramis —sonrió, inclinándose hacia él para besar una vez cada una de sus mejillas—. Nos vemos pronto.

—Nos vemos —le escuchó decir antes de comenzar a caminar, atravesando el parque.

Siempre se encontraban allí, era casi una cábala. Y le gustaba eso.

Tal vez no tendría jamás el valor de decirle lo que sentía, tal vez no tendría jamás la fuerza para hacerse notar en él más allá de en los ojos de una bella amistad, pero siendo sincera, no le importaba.

Quería estar a su lado siempre, así solo fuera como su mejor amiga. Quería verlo sonreír siempre, quería que fuera realmente feliz y, a pesar de que ella no aportaba demasiado en esa felicidad, estaba dispuesta a vender su alma al diablo para que él fuera feliz. Después de todo, ¿de qué le serviría un alma, si no podría abrazar con ella el alma cálida y alegre de su ser amado?

Sonrió para sus adentros, esperando que fuera mañana lo más pronto posible. Quería verlo de nuevo y decirle que lo quería mucho.

Afuera de la isla
En la carretera
Atrás en los lugares donde podías haber girado
Nunca te diste cuenta
Siempre seguiste escapando
A la furia de los ángeles que nunca volverán

Porque prefería quererlo así, de esa manera, a arruinar lo tan hermoso que tenían.

Porque prefería que las cosas se quedaran así y huir de sus sentimientos pecaminosos a que su amistad se fuera a la reverenda mierda.

Porque prefería que la viera como su mejor amiga a que se alejara de ella.

Él es todo lo que quieres
Él es todo lo que necesitas
Él es todo lo que dentro de ti
Siempre deseaste ser
Él dice las cosas bien
En el momento preciso
Pero él no significa nada para ti
Y tú no sabes porqué

Y sabía que era mejor que nada cambiara entre ellos...

Yo soy todo lo que quieres
Yo soy todo lo que necesitas
Yo soy todo lo que dentro de ti
Siempre deseaste ser
Yo digo las cosas bien
En el momento preciso
Pero no significo nada para ti
Y no sé porqué...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Olvidar[te]


Su cabello negro ondeó de manera gracias al tiempo que ella, con sus ojos oscuros como el alabastro observaba la lejanía del basto océano. Tan lejos él se encontraba, al otro lado del mundo él se hallaba, y aún así había sido capaz de llegar a su corazón, aunque ella estuviera lo bastante ciega para no admitirlo. El dolor del corazón roto que había dejado él aún estaba allí, pero una inexplicable felicidad comenzaba a hacerse presente en su pecho, instalándose en la forma de un agradable calor que subía lentamente hacia sus mejillas, tiñéndolas de un suave y brillante carmín. Tal vez, con el tiempo, sería capaz de olvidar y olvidarlo.

Y por sobre todo, dejaría de ser una muñeca rota y recuperaría su capacidad de amar.