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domingo, 15 de enero de 2012

Matisyahu - One Day

Porque a veces las palabras sobran y nos olvidamos de lo primordial, de lo que de verdad es importante. Para todos los que lo han olvidado, y también para los que no, un mensaje de esperanza.

Gracias Marki, gracias por recordarme que SIEMPRE hay esperanza, aunque no queramos ver que está allí.


A veces me pongo bajo la luna
agradezco a Dios que respiro y rezo...
No me tomen pronto
la causa, de que estoy aquí por una razón

A veces en mis lágrimas yo me ahogo
nunca le deje que me deprimiera
Abajo mi reacción negativa
se rodea, sé que un día todo girará

Porque...

Toda mi vida he estado esperando
he estado rezando por la gente
para decir que no, no queremos luchar más
no habrá más guerras, que nuestros niños jugarán

Un día, un día, un día
Un día, un día, un día...

No es sobre ganar o perder
porque todos perdemos
cuando se alimentan las almas de los inocentes.

El dolor mojado de la sangre
mantenerse en movimiento
aunque la estadificación del agua en este laberinto
se puede perder del camino.

[Su camino], que puede volverse loco
pero no deje que le perturbe de ninguna manera
[De ninguna manera]

A veces en mis lágrimas me ahogo
pero nunca dejo que me deprima
Abajo mi reacción negativa
se rodea, sé que todo girará

Porque...

Toda mi vida he estado esperando
he estado rezando para la gente
para decir que no, no queremos luchar más
que no habrá más guerras, que nuestros niños jugarán

Un día, un día, un día
Un día, un día, un día

Un día todo esto cambiará
tratar a la gente de igual
terminar con la violencia
terminar con el dolor

Un día todos seremos libres y orgullosos
de ser de la misma manera
cantando canciones de libertad

Un día, un día...

Toda mi vida he estado esperando
he estado rezando para la gente
para decir que no, no queremos luchar más
que no habrá más guerras, que nuestros niños jugarán

Un día, un día, un día
Un día, un día, un día...

domingo, 1 de enero de 2012

Brazos Abiertos


Como jamás se había sentido en aquella situación común... Estaba aterrada. Su cuerpo no podía dejar de temblar en espasmos suaves pero, a su vez, también era incapaz de responder ante los pedidos de su mente. La parálisis era igual de potente a los temblores, y estaba sumamente asustada por ello. No podía terminar de comprender qué era lo que le pasaba, pero sabía, en el fondo de su ser, que tenía que ver con él.

—No, tienes que sacarlo de tu cabeza —se ordenó, tratando de que su voz no saliera temblorosa.

Fracasó horriblemente en aquel intento, por lo que soltó un gemido ahogado que quiso ser susurro y cerró los ojos, buscando en su mente aquella calma previa a la tormenta de emociones que solían dominarla [para bien] cada vez que se encontraba a punto de hacer lo que iba a hacer.

—Salimos ahora —susurró una voz en su oído, haciéndola dar un pequeño saltito de sorpresa.

Sacudió la cabeza ligeramente, sus cabellos rojos cuidadosamente alisados para aquella ocasión especial moviéndose de un lado a otro de manera grácil, como un suave manto de seda al viento de primavera. O como el fuego que crepita en medio de la noche culpa de la brisa marina. Suspiró una vez más, se ajustó la cazadora de cuero que escondía apenas la ajustada blusa de volantes que llevaba y se miró los zapatos de tacón alto, buscando en ellos la respuesta. De pronto notó en sus pantalones rojos una extraña mancha, vino quizás, pero no pudo pensar más en la manera en la que habría llegado la mancha a ese lugar, pues el brazo del bajista la asió suavemente de la cintura, dirigiéndola al escenario y susurrando en su oído.

—Cambiamos la primera canción —le dijo con calma y suavidad, más ella sintió ahora mucho más pánico del que antes había sentido—. La uno por la ocho, ¿de acuerdo?

No le dio tiempo de reaccionar, pues ya se encontraba subiendo los peldaños de la escalera que daba al escenario, una pequeña tarima de madera maltrecha y apolillada. Los aplausos se alzaron a su alrededor y sintió cómo su corazón se aceleraba cuando, luego de unos pasos eternos, ella se plantó frente al micrófono. Despegó suavemente los labios y saludó de manera tímida, haciendo que los gritos de énfasis de los asistentes repletaran el pequeño establecimiento antes que, como al calor de la chimenea, las notas la envolvieran suavemente, lentamente. Cerró los ojos y se concentró un segundo eterno antes de volver a abrirlos y...

Acostada a tu lado, aquí en la oscuridad
Sintiendo tu corazón latir con el mío
Suavemente susurras, eres tan sincero
¿Cómo podría nuestro amor estar tan oculto?

Allí estaba, en primera fila, entre el público. Alucinación o no, estaba allí, era real o solo un producto de su imaginación, pero estaba allí y, si las fuerzas le aguantaban para soñar despierta por más tiempo, podría llegar a ser algo tangible. Su rostro con aquella radiante sonrisa en los labios. Sus ojos como dos pozos oscuros de cielo abovedado pero con el brillo de un millón de estrellas en su interior.

Navegamos juntos
Nos distanciamos
Y aquí estás a mi lado

Sintió la tentación de bajar del escenario e ir a su lado, pararse frente a él y mirarlo a los ojos, perderse en esos pozos oscuros para simplemente estirar sus manos y tocar su rostro, sentir su calor, sentir lo tangible y real que era allí frente a ella, en aquel lugar en el que jamás pensó verlo. Y su corazón dio un vuelco espeluznante cuando le vio cerrar los ojos y suspirar, como si fuera un espectro, como si su alma solamente hubiera viajado desde aquel lugar lejano para verla a ella en ese momento especial.

Así que ahora vengo a ti
Con los brazos abiertos
Nada que ocultar
Cree lo que digo
Así que aquí estoy
Con los brazos abiertos
Esperando que veas
Lo que tu amor significa para mi
Abre los brazos...

Tomó el micrófono entre sus manos con fuerza, arrancándolo del pedestal y con una lágrima rodando por su mejilla cuando se dignó a cerrar los ojos para no ver esa imagen, ese juego de su mente por tenerlo allí con ella, a su lado, viéndola, sintiéndose orgulloso de ella. Porque no podía soportar aquello, no podía pensar en que aquello no era real, porque eso sería... Mucho dolor para su corazón detenido en el tiempo.

Viviendo sin ti, viviendo sola
Esta casa vacía parece tan fría
Queriendo abrazarte, queriéndote cerca
Cuando quería que estuvieras en casa

Su voz se desgarró de una manera alta, fuerte, segura... Pero destrozada. Y las lágrimas no pudieron ser contenidas por más tiempo cuando, al mirar hacia el lugar en el que antes él había estado, solo se encontró con un lugar vacío entre dos personas que estaban inusualmente separadas. Eso fue suficiente para que su canto se impregnara de todas las emociones que le faltaban, ¿o no? No, no es que faltaran, es que ella las suprimía con demasiada eficiencia por temor a que la máscara se cayera de su lugar y luego no tener la entereza para devolverla a su rostro repleto de dolor y lágrimas.

Pero ahora que haz vuelto
Volviendo la noche al día
Necesito que te quedes... Sí...

Recorrió el escenario con pasos lentos, tambaleantes, como si al no verlo de nuevo allí su mundo, su ser, todo lo que tenía o las esperanzas que podía tener hubieran desaparecido. Y eso era demasiado para ella, porque ya no podría volver a ver ese cielo de madrugada, como sueño de domingo en la mañana. Ya no podría verlo más porque su rostro, porque sus ojos como cielo abovedado lleno de estrellas ya no estaban allí... Y con eso su voz se había perdido en el dolor de la agonía y en los gritos ahogados en la garganta, como besos muertos a flor de labios.

Así que ahora vengo a ti
Con los brazos abiertos
Nada que ocultar
Cree lo que digo
Así que aquí estoy
Con los brazos abiertos
Esperando que veas
Lo que tu amor significa para mí
Abre los brazos...

Los aplausos se alzaron en el lugar y ella bajó del escenario casi arrastrando los pies en su recorrido a la barra. Apenas estuvo sentada en el taburete pidió la bebida más potente de la noche y encendió un cigarrillo, con las lágrimas aún recorriendo su rostro sin parar, completamente incontenibles. Y cuando el líquido pasó por su garganta, quemándole, tampoco fue suficiente para que ella dejara de sentir ese ahogo seco como senderista perdido en el desierto.

—Feliz Año Nuevo —le susurró alguien y ella, llorosa, le miró a los ojos con aquella expresión desolada.

—Sí, como sea —fue todo lo que dijo antes de volver a lo que quedaba de su bebida y a su cigarrillo.

Porque en ese momento no tenía ganas de sonreír por la felicidad de otros, cuando su alrededor se veía tan oscuro... Y aún le quedaban catorce canciones más por delante.

Esa sería una noche definitivamente larga.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Cobarde


Giró sobre sus talones todo lo rápido que su pequeño cuerpo le permitía. Sus cabellos rojos ondearon culpa del furioso viento de diciembre que azotaba las costas de la ciudad portuaria mientras, apretando el móvil en su mano con todas sus fuerzas, recorría las calles a una velocidad increíble para una joven de su tamaño. A pesar de que estaba cansada pues llevaba días trabajando sin parar, eso no fue obstáculo para que, por inercia, su cuerpo comenzara a esquivar a las personas que caminaban por la acera a esas horas de la tarde. De pronto, sin quererlo, chocó con una persona.

—Disculpe —dijo ella de manera atropellada y forzando una sonrisa antes de retomar su marcha a toda la velocidad que podía.

El joven contra el que había chocado apenas alcanzó a decirle que no había cuidado antes de ver desaparecer su espalda entre la multitud. Sintió una punzada en su pecho, pues la joven parecía realmente aterrada. Tal vez era su imaginación, había tenido un pesado día en el trabajo.

¿Quién lo sabía? ¿Quién lo pensó?
Nada en sus gestos lo delató
Nadie la oía, nadie la vio
Girar la cara a su dolor

Ella continuó recorriendo las calles a toda velocidad. Podía sentir su aliento aún en la nuca como hacía mucho tiempo, podía escuchar su voz susurrándole al oído aunque lo hubiera escuchado solo por el móvil. Dios, ¿acaso aquello jamás acabaría? ¿Acaso jamás la dejaría en paz?

Atravesó el parque que tantas veces había fotografiado la última semana y entonces tropezó de nueva cuenta con otra persona. Alterada alzó la cabeza cuando aquella persona la asió en un abrazo poderoso, pero en lugar de encontrarse con el rostro de él, se encontró con el rostro de su nuevo amigo. Drew, allí estaba de nuevo para abrazarla. Se perdió en su pecho un largo segundo antes de separarse y sonreír, aunque por dentro solo tenía deseos de gritar y llorar.

—¿Que pasa, querida? Te vez rara —inquirió el modelo, mirando a la joven fijamente a sus ojos color chocolate.

—No pasa nada, no te preocupes —ahora la sonrisa salió de sus labios de manera más espontanea antes de encender un cigarrillo—. ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en otra sesión?

—Nos soltaron antes —susurró él, acompañándola en un paseo corto.

A veces Drew se sorprendía. Ella era tan buena, tan atenta. Cuidaba a su hermano menor con su vida, cuidaba de sus amigos, de otros niños que no podían cuidarse solos. Cuidaba plantas, a personas que ni siquiera conocía, cuidaba animales también y aún se mantenía activa con una sonrisa, aunque las modelos que fotografiaba le hicieran la vida imposible, aunque su jefa fuera un arpía la mayoría de las veces.

—¡Oh Dios! —la escuchó decir y, antes de poder decir cualquier cosa, la vio arrojar la colilla del cigarrillo al suelo y correr hacia un niño que se había caído de su bicicleta.

No pudo evitar que una sonrisa aflorara en sus labios.

Por el parque la vi pasear, ángel hecho mujer
Toda amabilidad
Y aunque estaba llena de dolor
No dejó de sonreír hasta el día final

Al cabo de una hora había podido convencer a Drew de que estaba bien, que todo iba sobre ruedas y que volvería al hostal, más en el fondo de su corazón sentía unas ganas locas por enterrarse viva. Se despidió de él con la mejor sonrisa que pudo fingir y se alejó a toda velocidad, encendiendo un nuevo cilindro de tabaco. estaba tan nerviosa, sentía tanto terror... Pero tenía que mantenerse firme, entera. Si él olía su miedo estaría perdida, tenía que soportar.

Dobló la esquina hacia el edificio en el cual se hospedaba y el móvil volvió a sonar, martilleándole la cabeza con cada pitido. Con su cuerpo temblando de pies a cabeza sacó el aparato del bolsillo, apretó el botoncito verde sin mirar la brillante pantalla parpadeante y se llevó el auricular al oído.

—¿Bueno? —tartamudeó suavemente, ahogada con sus propias palabras. Tranquila, se instó a pensar, lanzando un suave suspiro antes de escuchar la voz al otro lado de la línea.

—Si vuelves a colgar el teléfono, pagarás caro —siseó esa voz al otro lado de la línea, arrancándole un escalofrío de terror—. ¿Dónde estás?

—A media cuadra del edificio —susurró ella con la voz contenida. Tranquila, pensó de nuevo, cerrando los ojos y llevándose el cigarrillo a los labios. Solo quiere asustarte, nada más—. ¿Porqué? ¿Acaso olvidas la orden de alejamiento?

—¿Olvidas que la orden es por ti, no por él? —su cuerpo se paralizó y un grito de terror quiso escapar de su garganta.

No supo como fue capaz de contenerlo, pero lo hizo.

Creyó que algún día él podría llegar a cambiar
Soñó lo feliz que era con él
Lloraba a escondidas intentando callar la verdad
Maldigo al que pegue a una mujer
¡Que el infierno se cebe con él!

No había podido pegar ojo en toda la noche. Se había mantenido agazapada junto a la cama, rodeando sus piernas con los brazos y apoyando el rostro sobre las rodillas. Sus pantalones estaban empapados culpa de las lágrimas que no habían dejado de fluir desde sus ojos color chocolate. Quería gritar, quería desparecer de la faz de la tierra. ¿Dónde estaría? ¿Qué estaría planeando su podrido cerebro? Dios, tantas cosas llegando a su cabeza, tantas imágenes, tantos recuerdos.

Apoyó la cabeza en la muralla con cuidado, los mechones de cabello rojo pegándose a su rostro anegado en un rictus de dolor y desolación. Tenía que mantener la cabeza fría, tenía que mantener la calma y pensar con cuidado cual debía ser su siguiente movimiento. Lo primero, hablar con el abogado. Lo segundo, enviar a su hermano a algún lugar donde él no pudiera encontrarlo jamás. Tercero y final... Enfrentarlo en el divorcio.

—Estoy hasta el cuello... —gimió, levantándose del suelo con cuidado.

Sus extremidades gritaron de dolor cuando un calambre la tiró de bruces al suelo, cosa normal si pasabas más de cinco horas en la misma asquerosa y deplorable posición. Y no encontró las fuerzas en su interior para levantarse, por lo que se quedó allí tendida en el suelo de la habitación, sin deseos de levantarse, de pelear más.

No te rindas, dijo una voz en su cabeza, la voz de quien le había dado el impulso para continuar adelante, quien le había dado el valor de romper su cárcel de cristal. No quería rendirse, pero mantenerse en la pelea se le hacía cada vez más difícil, cada vez más agotador. No quería rendirse, pero cada palabra de él era como un puñal envenenado dirigido directamente a su corazón.

Lentamente sus ojos se fueron cerrando culpa de las horas en vela, culpa del cansancio mental y emocional al que estaba sometida. No le importaba tener que trabajar en un par de horas más, no le importaba morir de hambre si eso significaba quedarse en aquellas estrechas pero seguras cuatro paredes. Con un último suspiro de dolor y agonía, ella se unió a Morfeo.

Creyó que algún día podría llegar a cambiar
Soñó lo feliz que era con él
Lloraba a escondidas intentando callar la verdad
Maldigo al que pegue a una mujer...

—¡Preciosa, que bueno que despiertas! —escuchó que le decían nada más abrir los ojos.

Se incorporó en la cama con cuidado. ¿Dónde estaba? Porque aquella no era la habitación en la que había estado, aquel no era el lugar en el que se había dormido, ¿o desmayado?

—¿Dónde estoy? —consultó confusa, mirando aquellos ojos como el cielo de manera dubitativa.

—En mi casa, te dormiste en el suelo de una de las habitaciones del hostal de Margareth —contestó él de manera atropellada antes de alargarle un vaso con agua a la joven. Ella bebió ávidamente y él esperó paciente hasta que ella dejó el vaso a un lado—. Tienes algo que decirme.

—¿Eh? —susurró ella confundida, abriendo desmesuradamente sus ojos color chocolate— Ay Drew, lo siento, sé que falté a mi trabajo y seguro la arpía de...

—No es con el trabajo —negó él, suspirando. O bien ella era tonta o demasiado inocente, pero lo cierto era que no sabía mentir. Tomó el móvil de ella entre sus manos y mostró el número de llamadas perdidas con apremio—. Cincuenta llamadas perdidas, treinta mensajes de texto, cinco mensajes de voz.

—Seguro es de mi hermanito... —intentó arrebatarle el móvil de las manos, pero él fue más rápido. ¡Dios, no!


—Los mensajes de texto, amenazadores —mostró él con cuidado. Lo cierto es que mientras los leía, una punzada de dolor helado se había instalado en sus entrañas—. Los mensajes de voz son insultos y más insultos.

—Puedo explicarlo —gimió ella, con nuevas lágrimas rodando por sus mejillas.

—Te escucho, preciosa —dijo él, sonriendo suavemente para alentarla.

Lentamente, ella comenzó a relatar su historia.

Creyó que algún día él podría llegar a cambiar
Soñó lo feliz que era con él
Lloraba a escondidas intentando callar la verdad
Maldigo al que pegue a una mujer
¡Que el infierno se cebe con él!

—¿En que pensabas cuando decidiste no contarme? —gruñó él. No estaba realmente enojado, pero le sorprendía la ingenuidad de ella, sobre todo con aquella actitud tan vivaracha que solía mostrar a veces.

—Lo siento... —agachó la mirada lentamente, mirándose las manos apretadas en puños sobre las mantas. Tonta, tonta, tonta, se reprendió mentalmente, abrumada.

Y es que solo eso le faltaba, que Drew se enterara de aquella manera de lo que le había pasado. No, siquiera eso era lo que la hacía sentir deprimida y estúpida, era el hecho de que se hubiese enterado lo que la hundía más en su miseria. Quería tratar de arreglar eso sola, ya había tenido suficientes problemas luego de contarlo una vez, ya había tenido problemas una vez por soltar la lengua en lugar de quedarse callada como una "chica buena".

Escuchó durante unos minutos a su compañero modelo despotricar e insultar a los cuatro vientos, pero ella le escuchó la mitad de lo que decía, y eso con suerte. Su mente estaba preocupada de memorizar los mensajes de texto y las grabaciones de los mensajes de voz en su móvil que otra cosa, por lo que se perdió la mitad de la perorata del modelo.

Luego se distendió de él con la excusa de cambiarse, por lo que se escabulló al baño, móvil en mano y preparada para discar aquel número de teléfono que conocía más que bien. El primer tono de la bocina fue un segundo horrible en el que todo su cuerpo tembló. El segundo se obligó a sí misma a calmarse, a guardar paciencia y encontrar un poco de estabilidad para que su voz no se quebrara. Al fin, en el tercer tono, esa voz habló y ella, como nunca, se sintió con fuerzas para enfrentarlo.

—Pensé que te habías acobardado —dijo él de manera burlona. Aún ella, allí sola, podía verlo frente a sí misma, con esa sonrisa de triunfo burlón en su moreno rostro. Apretó los ojos un segundo y se armó de valor.

—Yo no soy una cobarde como tú —le espetó, y su voz salió tan endurecida que hasta ella se sorprendió de su valía.

—Será mejor que controles tu lengua si quieres que tu hermanito esté entero —dijo él, amenazador. Por un segundo de nuevo ella fue capaz de sentirlo a solo un paso de su cuerpo, con los puños preparados para lastimarla. Un nuevo suspiro y las palabras fluyeron solas.

—Si tocas a mi hermano vas a conocer quien soy de verdad, zángano —eso era mucho más de lo que había esperado decir, por lo que otra vez se encontró sorprendida de su valor. De pronto se sintió fuerte, poderosa por primera vez, y eso le gustó—. Tu problema es conmigo, así que arreglemos esto entre nosotros.

—Bueno, princesa —se burló él, al parecer sin amedrentarse de las palabras de la joven. Eso fue suficiente para tirar sus ánimos al suelo—. Arreglaremos esto entre los dos y luego veremos si eres tan fuerte como quieres parecer.

Quiso replicar, pero ya era tarde. Él había colgado la llamada.

—¡Te odio! —gritó ella, como si él fuera capaz de escucharla, antes de desplomarse sobre sus rodillas en las baldosas del baño— ¡Cobarde! ¡Cobarde! ¡Cobarde!

Y allí se quedó, buscando de nuevo la manera de enfrentarse a él...

lunes, 19 de diciembre de 2011

La Danza de Hyde


Se plantó en el escenario como siempre lo hacía, con garbo y orgullo, con la barbilla en alto y aquella mirada de superioridad que siempre mostraba cuando de cantar se trataba. El cigarrillo reposando en sus delgados y pálidos dedos hizo la trayectoria hacia sus labios cuando los aplausos previos se alzaron como mariposas en el ambiente viciado. La música comenzó, ella tomó el micrófono en su mano izquierda y sonrió, mirando esos ojos que desde la lejanía se clavaban en su persona. Esa canción iba para él y se lo había dejado claro en aquel mensaje de texto.

No fue al nacer la lucha entre sus egos,
los dos opuestos por un mismo ser,
tan adorable pero tan perverso
que nadie sabe quién es ahora él.

Esos ojos parecían burlarse de ella como diciendo "¿Qué? ¿Ese es tu mejor esfuerzo para hacerme sentir mal?", por lo que ella impregnó su voz de toda la bronca que le era posible, pero sin perder en ningún momento aquel matiz de dulce femme fatale que poseía desde... Desde siempre.

Una mirada siempre pasajera,
un pasajero por el bien y el mal
y sus mentiras siempre mis verdades
y es mi verdad con la que mentirá.

Anda Hyde, ven, intenta hacerme caer, intenta hacerme dudar de estas palabras, pensó ella, sin dejar de perder el hilo de su canto mientras los instrumentos parecían estar a punto de cobrar vida propia de tanta intensidad y tantas emociones eran capaces de dejar en el ambiente. Los espectadores saltaban y se movían extasiados, embelesados por su voz y su fina silueta femenina moviéndose a través del escenario.

Libera su pasión,
se oculta el corazón,
tus manos sobre mí
no las quiero nunca más.
Espera en su rincón
caricias que ahora son,
espinas en mi piel
alimentan tu dolor.

Y allí estaba la expresión que ella había estado buscando desde hacía meses, desde que él había comenzado aquel absurdo juego en el que rompía su corazón en un golpe traicionero y ella, como la mujer tonta que era, se preocupaba con esmero en volver a dejarlo como antes, con los mismos encantos sumisos para que él volviera, le diera un par de caricias en el cabello rojo como fuego y tomara su corazón, besándolo casi como se besa a un amante antes de volver a arrojarlo contra el pavimento. Por eso el corazón que le estaba entregando no era de cristal, sino más bien del más frio y duro acero.

Fue la pasión destruyendo al más cuerdo,
sonrisa, llanto, fue la decepción,
soy la serpiente que has domesticado,
y en el silencio atacare a traición.

Él la había transformado en lo que ahora era, y ella pensaba que más le valía ni quejarse. Hyde, como había comenzado a llamar a aquel amante casual que le brindaba palabras de amor antes de romperla en mil pedazos era un tipo bueno y agradable cuando una olvidaba que era de romperte en mil pedazos y aún así lograr llevarte a su cama en el más cruel de los engaños. Pero ahora tú eres el engañado, el traicionado, el herido, Hyde. Me enseñaste tu danza, ahora te aguantas.

Libera su pasión,
se oculta el corazón,
tus manos sobre mí
no las quiero nunca más.
Espera en su rincón
caricias que ahora son,
espinas en mi piel
alimentan tu dolor.

Las decisiones ya estaban más que tomadas. Él, con su rostro altivo, estaba orgulloso de lo que había creado, de la mujer en la que había transformado a esa niña. Incluso su voz se escuchaba diferente al cantar y por eso ahora que la escuchaba como un espectador más, por eso ahora que la observaba y notaba que no era el único que seguía sus sensuales movimientos... Se había dado cuenta que no podía dejarla marchar, pues sería el peor error de su vida. Pero ella en ese momento se veía tan inalcanzable, tan intocable, llenando con su voz ardiente como sus caricias aquel espacio sofocante. Y ella parecía saber lo que él pensaba, pues sonreía al cantar con una satisfacción que era por demás alarmante.

Si fueras él, perderías la razón
si fueras él, mi amor.
En su triste oscuridad
buscas su calor.
De su otra mitad
¡De su otra mitad!

Por alguna razón ella podía sentir a su endurecido y congelado corazón, aquel que estaba casi muerto, latir con una cadencia que hacía muchísimo tiempo no sentía, una cadencia que la llenaba de paz, calma y satisfacción. Aquel mirar desde la lejanía, aquella expresión de dolor que se camuflaba de manera torpe en las expresiones de éxtasis total... Debería sentirse como una ganadora, pero la cadencia de su corazón perdió la estabilidad y terminó, como muchas otras veces, rota.

Libera su pasión,
se oculta el corazón,
tus manos sobre mí
no las quiero nunca más.
Espera en su rincón
caricias que ahora son,
espinas en mi piel
alimentan tu dolor.

Cuando su voz se apagó y la música dejó de sonar, ella bajó del escenario como alma que lleva el diablo al tiempo que se llevaba un cigarrillo a los labios de manera airada y torpe. En su loca carrera por alejarse y obtener de paso un poco de aire fresco, no notó que era observada de cerca. De demasiado cerca.

Nada más salir del bar, la retuvieron del brazo y ella, inocente como solía ser, volteó a ver con una expresión entre indignada y asustada. Hyde estaba allí y de pronto su corazón congelado y casi muerto saltó de su pecho en una explosión de emociones ardientes.

—Linda canción —dijo él, con una sonrisa torcida en los labios, sin dignarse a soltar el agarre de su delgado brazo.

—No esperaba que te gustara —contestó ella, poniendo su mejor cara de pócker pero sin poder evitar que sus mejillas se sonrojaran de forma violenta aún ante el frio de la noche.

—Ven aquí, Bri...

Y Bri no pudo evitar que él la asiera entre sus brazos con fuerza posesiva en sus movimientos, estampandola entre su cuerpo y la pared de la entrada del bar, acercando sus labios peligrosamente a los de ella. Tampoco pudo evitar que aquel beso demandante y fogoso llenara cada fibra de su ser en espasmos de dolor agónico al que estaba tan acostumbrada y, a la vez, que la llenaba de un sentimiento de amor profundo.

Hyde y su danza. Hyde y sus besos. Hyde y su posesión.

Siempre encontraba la manera de hacerla caer.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Into The Blue [Cain's Offering]




Una vez hace mucho tiempo, yo era joven e ingenuo
me atreví a esperar y me atreví a soñar
Una vez hace mucho tiempo, las luces eran más brillantes para mí
este mundo era sólo para mí

Viajé muy lejos desafiando el amanecer
sólo para ver dónde conduce este camino
Mi imprudente búsqueda, ininterrumpida, "sin cicatrizar" fue todo
...y entonces ahí estabas tú

Una vez hace mucho tiempo me sentí perdido sin ti
y la vida me levanto en lo alto y me "secó"
Una vez hace mucho tiempo no sabía qué hacer
solo dentro de mi mente

Tan lejos desde donde hoy estoy
nadie puede alcanzar mi corazón
Hasta el día en que mi oscuridad fue liberada
en la tristeza

Fuera de la oscuridad y en la tristeza
sigo abatido y herido, pero te he superado
por cada cicatriz y cada lágrima que cae
significa que estoy sanando

Dónde estés ahora, ¿estás pensando en mí?
Cuando miras en el espejo, ¿qué ves?
La carga que llevas y el secreto que guardas
recordándote infinitamente

He estado abatido por un tiempo,
pero no te echo de menos...

Fuera de la oscuridad y en la tristeza
sigo abatido y herido, pero te he superado
por cada cicatriz y cada lágrima que cae
significa que estoy sanando

Fuera de la oscuridad, y en la tristeza
donde tu ya no me quieres, y yo no te necesito
aunque estoy deprimido, y aunque estoy destrozado
todavía sigo respirando

Fuera de la oscuridad, y en la tristeza
donde tu ya no me quieres, y yo no te necesito
aunque estoy deprimido, y aunque estoy destrozado
mi corazón... Sigue latiendo.




Nota: Tenía ganas de colgar esta canción, me gusta mucho. Un beso a todos.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Poema Final




Sujetó el trozo de papel con ambas manos, aferrándolo contra su pecho con todas sus fuerzas. Sus mejillas llenas de lágrimas estaban pálidas culpa del miedo que le había congelado la sangre, dejándola igual de moribunda que hace cinco minutos, cuando él había pasado a su lado mirándola con una expresión carente de personalidad más allá de esos ojos fríos como un témpano de hielo.

Cuando te sientas solo, y el mundo te dé la espalda
Dame un momento, por favor, para calmar tu salvaje corazón
Sé que sientes que las paredes se cierran en torno a ti
Que es difícil encontrar alivio
Y que la gente puede ser muy fría


—Liz... —la llamó una voz suave a su espalda. Ella sujetó su vientre de embarazada sin dejar de llorar.

—Lárgate —gruñó con la voz contenida.

—Tienes que olvidarle si él ya está olvidándose de ti —susurró el hombre, acercándose a ella.

—¡Lárgate! —la muchacha golpeó la mano que iba a acariciar su mejilla con todas sus fuerzas.

No quería ayuda, no necesitaba ayuda. Quería perderse en su infierno personal lo antes posible, morir dicho sea de paso. Esa mirada le había quitado el aliento más que cualquier otra, la había dejado paralizada su postura de chico malo indiferente. Miró el papel que reposaba en el suelo y gritó, maldiciéndose a sí misma.

Cuando la oscuridad esté sobre tu puerta
Y sientas que no puedes más
Deja que sea yo a quien llames
Si tú brincas, yo interrumpiré tu caída
Elévate y volaré contigo a través de la noche


No tenía idea si aquellas palabras eran poema, canción o relato, lo único que le importaba, lo único de lo que tenía idea era que estaba harta. ¿De qué le había servido, acaso, tomar el camino largo? De nada le había servido. Embarazada, esperando gemelos para ser madre soltera a sus cortos veinte años. Sola, con la promesa del amor eterno atorado en la garganta. Con el reflejo de sus ojos frios grabado a fuego en su retina, extraña dualidad. Se encogió sobre sí misma, con una de sus manos acariciando su enorme barriga y con la otra sobre sus labios entumecidos de frio, tratando de dejar de sollozar. ¿De qué le había servido, entonces, dejar de sufrir por un abusador?

Si necesitar estar aparte
Yo puedo arreglar tu roto corazón
Si necesitas explotar, explota
Y arde, pues yo arderé contigo
No estás solo


¿Y quién la cuidaba a ella? Nadie. Se iba, se exiliaba para poder ser mejor el día de mañana y, al final del día, lo único seguro que tenía era un amor profundo que no sabia como expresar, una regadera de hojas a su alrededor y una nueva idea escrita en lapicero en la palma de su mano. La guitarra yacía rota y olvidada en aquel rincón de la habitación y deseo con todas sus fuerzas el no haber tenido ese acceso de ira asesina apenas un mes antes, el día que marcaría el comienzo como el final.

—Ya basta, Liz —le ordenó el hombre, mirándola fijamente y enjugando sus lágrimas—. No quiero decir te lo dije, hija, pero...

—¡Vete a la mierda!

Cuando te sientas solo
Y un amigo te sea difícil de encontrar
Estarás atrapado en una calle de una sola dirección
Con monstruos en tu cabeza
Y criaturas de horror a tus espaldas
Más yo cuidaré tu retaguardia


—¡Aguanta! —le imploró una voz a su lado, unas manos sujetando la suya firmemente.

No quería aguantar, estaba cansada de aguantar. Podía escuchar la sirena de la ambulancia en la que iba, pero no le importaba, ya nada le interesaba. Miró a su padre con los ojos aún anegados en lágrimas y sintió una nueva oleada de dolor recorrer su vientre hasta la médula y luego hasta la cabeza, arrancándole un alarido de dolor. El hombre a su lado le sujetó con más firmeza la mano mientras la chica lloraba desconsolada. Demasiado dolor para soportar, demasiado dolor para cargar...

Cuando las esperanzas y los sueños se encuentren lejos
Y te sientas como si no pudieras enfrentar los días
Deja que sea yo a quien llames
Si tú brincas, yo interrumpiré tu caída
Elévate y volaré contigo esta noche


Tantos sueños rotos, tantas promesas desbordándose de sus manos llenas de papel y sangre. Sintió que le estrechaban más su mano y abrió los ojos, encontrándose en esa blanca habitación. Vio muchos pares de ojos posarse sobre su rostro contraído de dolor y soltó un suspiro, cerrándolos de nuevo. No quería ver eso, no quería que le dijeran lo que había pasado. Ya no le interesaba, ahora lo único que deseaba saber era cuando le darían el alta.

—Actualicé tus páginas hoy también —escuchó que alguien le decía quedamente, ella asintió—. Liz, creo que...

—Cállate, Bri —gruñó la chica, con su cabeza ahora girada hacia la ventana, mirando el cielo cubierto de nubes grises—. Solo díganme cuánto tiempo más me quedaré en esta pocilga...

Si necesitas estar aparte
Yo puedo arreglar tu roto corazón
Si necesitas explotar, entonces explota
Y arde, pues yo arderé contigo
No estás solo


Y allí estaba de nuevo. La alfombra aún conservaba parte de la sangre que había derramado aquella tarde hacia casi un mes. ¿Cómo habían llegado a eso? ¿Cómo ella había podido ser tan ingenua? Y es que claro, debió haberlo notado antes, estúpida. Él se alejaba de ella a pasos cortos pero rítmicos, como un trote de pre calentamiento. Ella jamás hubiera podido seguirle los pasos. Y lo había notado por causa de esa pesadilla, por esas palabras que ya no eran tan dulces, porque ya no le interesaba y, en el fondo, ella lo sabía desde hacía mucho tiempo.

—¿Lista para irnos? —la llamó una voz desde el umbral de la puerta, ella ni siquiera volteó.

—Ya voy —anunció encendiendo un cigarrillo—. Y dile a Susi que actualice mi mierda de página más seguido, parece abandonada...

Porque siempre nos da un ataque al corazón
Y un inmenso dolor
Pero cuando esto se acabe respirarás de nuevo


Miró la fachada de la pensión en la que había pasado los últimos meses. No la extrañaría para nada, ahora solo quería volver a su ciudad, a su hogar con sus amigos, a romperle la cara a quienes le desearon mal... Pero por sobre todo quería volver para mirar el mar, lanzarse de cabeza al agua y poder decir que estaba de vuelta, que la maldita sádica había vuelto del averno luego de dar como sacrificio a sus hijos a cambio de su vida. Bonita historia sería aquella, seguro si la escribía y la transformaba en novela ganaba algún premio.

—Vámonos, gente —dijo llevándose el cigarrillo a los labios y acariciando su vientre plano de manera repetitiva, esperando poder encontrar vida—. Larguémonos de esta mierda de pueblito.

Cuando te sientas solo, y el mundo te dé la espalda
Dame un momento, por favor, para calmar tu salvaje corazón…

martes, 17 de mayo de 2011

Canción

Una pequeña canción que se me ocurrió hace un tiempo ya, espero disfruten leyéndola tanto como yo disfruté componiéndola y cantándola.



Porque mis buenos recuerdos
Nacieron de ti

Porque a través de tus ojos
Aprendí
A ser feliz

Porque aún en la calzada te siento
En cada paso que doy

Y esa sonrisa
Recuerdo tu voz

Mi cielo

Y decidí llorar
decidí ya no soñar
dejando todo atrás
no hay más puertas que tocar
el teléfono no suena ya
la canción se perdió en la noche
cuando tu alma se alejó
la luz se apagó conmigo
solo quedan la penumbra
y la soledad

Me repito que los demonios
no son reales en verdad
pero sin tu esplendor
y tu fotografía que me observa

Los colores vuelven a mi
como un paraíso sin fin
el aroma a vainilla
impregnado en mi

Corro bajo la lluvia
tu tumba me recibe
y caigo sonriente sobre el fango
las mejillas sonrojadas
los ojos chispeantes de color
tu alma sigue conmigo

Tu mano sobre mi hombro
tu silueta recortada en la lluvia
y ahora es realidad
la felicidad que me dejaste
mi cielo

Parte en paz que yo estoy bien
mi cielo

Todo va a estar bien
mi cielo

Mi sol...

domingo, 27 de febrero de 2011

Ghost Love Score - Nightwish




Solíamos nadar las mismas aguas de luz de luna
A océanos de distancia de aquel día de insomnio

-Mi caída será por ti-
Mi caída será por ti
Mi amor estará contigo
Si eres tú la persona que me cortara
Sangrare por siempre

La fragancia del mar antes del despertar del mundo
Me lleva hacia ti
Dentro del triste recuerdo

-Mi caída será por ti-
Mi caída será por ti
Mi amor estará contigo
Si eres tú la persona que me cortara
Sangrare por siempre

Dentro del triste recuerdo

Una sirena de las profundidades
Canto mi nombre y mi anhelo
Aun escribo mis canciones acerca de aquel sueño mio
Vale la pena todo lo que pueda llegar a ser

El Niño nacerá de nuevo
Esa sirena lo llevo hacia mi
El primero de sus amores verdaderos
Cantando sobre los hombros de un ángel
Sin importarle el amar o perder

Llévame a casa o déjame ser
Mi amor en el oscuro corazón de la noche
He perdido el camino frente a mí
El que esta a mis espaldas me guiara

Tómame
Cúrame
Asesíname
Llévame a casa
De cualquier forma, todos los días
Tan solo otra vuelta al lazo del verdugo

Tómame, cúrame, asesíname, llévame a casa
De cualquier forma, todos los días
Yo sigo observándonos dormir

Revive el viejo pecado de Adán y Eva
Tuyo y mio
Perdona a la adorada bestia

Regrésame a mi niñez
Muéstrame a mi mismo sin escudo
Como la llegada de mayo
Yo estaré ahí
Cuando tú lo digas
Nunca es tiempo para sostener nuestro amor

-Mi caída será por ti-
Mi caída será por ti
Mi amor estará contigo
Si eres tú la persona que me cortara
Sangrare por siempre

sábado, 19 de febrero de 2011

Maldito corazón



Maldito corazón
Bebes de mi dolor
Sueñas con destruir
Todo lo bueno que hay en mi

Otra vez las nubes vienen negras
Derrotando al sol que se apago
Hoy mil pueblos lloran su desdicha
Hoy la ciudad blanca enmudeció

Hemos suplicado de rodillas
Vimos mutilada nuestra voz
Nadie bailara jamás la danza
La tormenta ahora es huracán

Maldito corazón...

Instinto animal
Dictas la cuenta atrás
Calmas tu sed de mal
En el infierno están, esperaran

Los misiles son las dentelladas
Flores muertas surgen sobre el mar
Mar de arena, llantos y ceniza
Mar de olvido, mar de soledad

¿Quién bebió del vino mas amargo?
Luego se oculto en la oscuridad
¿Qué hay detrás del loco visionario?
¿Qué se esconde tras la tempestad?

Maldito corazón...

Encadenado a tu piel
El diablo va, te guiara
Déjale hacer, el cuidara de ti
Realizaras su voluntad

Vi brillar banderas victoriosas
Vi reír al nuevo emperador
Vi llorando ángeles sin techo
Vi gritar su desesperación

Ya no habrá jamás mil y una noches
El jardín secreto se seco
Caen del cielo lágrimas de fuego
Tiembla el suelo
Todo termino

Maldito corazón...

Maldito corazón (Otra vez las nubes vienen negras)
Bebes de mi dolor (Derrotando al sol que se apago)
Sueñas con destruir (Hoy mil pueblos lloran su desdicha)
Todo lo bueno que hay en mi (Hoy la ciudad blanca enmudeció)
Instinto animal (Hemos suplicado de rodillas)
Dictas la cuenta atrás (Vimos mutilada nuestra voz)
Calmas tu sed de mal (Nadie bailara jamás la danza)
En el infierno están, esperaran (La tormenta ahora es huracán)

Maldito corazón (Los misiles son las dentelladas)
Bebes de mi dolor (Flores muertas surgen sobre el mar)
Sueñas con destruir (Mar de arena, llantos y ceniza)
Todo lo bueno que hay en mi (Mar de olvido, mar de soledad)
Instinto animal (¿Quién bebió del vino mas amargo?)
Dictas la cuenta atrás (Luego se oculto en la oscuridad)
Calmas tu sed de mal (¿Qué hay detrás del loco visionario?)
En el infierno están, esperaran (¿Qué se esconde tras la tempestad?)

domingo, 30 de enero de 2011

Frauen von Luxus

Hoy es un día... Solo uno de esos días en los que no sé si quiero algo con el mundo.

Disfruten esta maldición a las infieles y dejen coments sobre lo que piensan de esas mujeres que juegan con el corazón de los demás.

Sé que más de uno de ustedes ha sentido esto...


Frauen von Luxus: Mujer de Lujo










Te vistes de azul para opacar el cielo

Y consigues espejos para estar bien segura

Que eres bella

Y que hay que ofrecerte tributos de sol si regalas un beso.




Un narciso el instinto que domina tu esencia

Y es idiota el consumo de mi tiempo contigo

Sueños rotos

Los que me vas dejando en mi activo de vida.





De que me sirve tu cuerpo

Si lo administras con saldos de lo que quieres darme

De que me sirve tu boca

Si se te caen los besos y los recojo humillada




Mujer de lujo

Mujer florero

Mujer de risas olor y capricho con futuros de nada




Mujer de lujo

Mujer cortina

Adornara tu cabeza la sala de un tipo cazador de reliquias

Y te harás vieja sin sueños.





Trataré de encontrar en un vientre sencillo

El calor que el deshielo me apagó tantas veces

Y le daré de regalo

Lo que no tiene precio ni tendrá en el mercado




Te deseo la suerte la que no te mereces

La que no andas buscando la que nunca precisas

Mientras dure

Ese cuerpo perfecto que se gasta en el tiempo.




De que me sirven tus manos

Si están tan lejos de un roce como yo de tus sueños

De que me sirven tus ojos

Si les importa un carajo si me voy o aparezco.





Mujer de lujo

Mujer florero

Mujer de risas olor y capricho con futuros de nada




Mujer de lujo

Mujer cortina

Adornará tu cabeza la sala de un tipo cazador de reliquias




Y te harás vieja sin sueños

Sin amigos

Sin mí



Sin nada

jueves, 7 de mayo de 2009

Luna Llena




Sentándose en una esquina completamente sola,
mirando fijamente del fondo de su alma,
mirando la noche venir Desde una ventana

Y si todo se derrumbara esta noche, La Luna Llena está aquí otra vez
En enfermedad y en la salud, entendiendo también exigir
No tiene ningún nombre, Una para cada estacion
Lo hace insano saber

Corriendo lejos de todo
“Seré seguro en los campos de maíz”, el se siente cazado por si mismo,
El siente nuevamente la luna surcar por el cielo

Encuentro un granero en el cual puedo dormir, pero no me puedo esconder mas…
Alguien toca la puerta, entendiendo también exigir
Esto puede ser incorrecto?, el amor que nunca termina
Lo hace insano saber

Ella no debe cerrar la puerta abierta
(Correr lejos, Correr lejos, Correr lejos)
La Luna Llena está en el cielo y el no es un hombre más
Ve el cambio en el ,pero él no puede
(Correr Lejos Correr Lejos Correr Lejos)
Ve qué se a convertido fuera de su hombre… Luna Llena

Nadando a través de la bahía,
La noche es gris, tan calma hoy
Ella no desea esperar.
“Tenemos que hacer el amor esta noche completa…”

En la niebla de mañana él no puede luchar más
Miles de Lunas o mas, él ha estado gritando
Golpee en la puerta, y grite que pronto está terminando
Lo hace insano saber

Ella no debe cerrar la puerta abierta
(Correr Lejos, Correr Lejos, Correr Lejos )
La Luna Llena está en el cielo y el no es un hombre más
Ve el cambio en él ,pero el no puede
(Correr Lejos, Correr Lejos, Correr Lejos)
Ve qué se a convertido fuera de su hombre…

jueves, 16 de abril de 2009

Deja todo lo demas...

Soñé que estaba perdido
tú estabas tan asustada
pero nadie escuchaba
por que a nadie más le importó...

Después de mi sueño
me desperté con este miedo
¿que es lo que estaré dejando?
¿cuando terminé aquí?

Así que si me lo preguntas
quiero que sepas...

Cuando mi momento llegue
olvida lo malo que he hecho
ayudame a dejar
razones para ser recordado...

Y no te ofendas conmigo
y cuando te sientas sola
mantenme en tu memoria...

Deja todo lo demas.

No tengas miedo
te doy mis latidos
he compartido lo que hice...

Soy fuerte en la superficie
pero no por dentro
nunca he sido perfecto
pero de todas formas te tengo a ti...

Olvida,
olvidando todo el dolor interior
que aprendiste a esconder tan bien...

Pretendiendo ser alguien más
que puede venir y salvarme de mi mismo
no puedo ser quien tú eres...

Cuando mi momento llegue
olvida lo malo que he hecho
ayudame a dejar
razones para ser recordado...

Y no te ofendas conmigo
y cuando te sientas vacia
mantenme en tu memoria...

Olvida todo lo demás.

Olvidando todo el dolor interior
que aprendiste a esconder tan bien...

Pretendiendo ser alguien
que puede venir y salvarme de mi mismo...

No puedo ser quien tú eres...

No puedo ser quien tú eres...