Quienes me inspiran a seguir

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sábado, 15 de septiembre de 2012

Como en los viejos tiempos

Día tranquilo pero lleno de emociones, sin duda alguna.

Ahora estoy en la pc de un amigo (Tavo), robándole internet ya que aún no pongo de nuevo para mi uso personal debido a la escasés de dinero (llámese desempleo) y rodeada de buena compañía mientras escribo esto.

Juan, Tavo y Franky están a mi alrededor jugando DS (Pokemon) y gritando cosas que no alcanzo a entender, pero que me sacan una carcajada cada tanto. Estoy escuchando música random que solo a mí me gusta y me saqué un enorme peso de encima al devolver un mail que no sabía si responder o no. Al final lo hice y me alegro de haberlo hecho, allí dije cosas que necesitaba decir.

Por otro lado y, aunque no soy muy fanática de usarlo, estoy como nunca en CaraLibro. Y me alegro de haberme hecho una de esas cosas porque gracias a esa red social acabo de recuperar a una persona tan importante para mí como lo es el aire que respiro y las personas que están ahora mirándome como si estuvieran preparándose para un ataque de llanto de mi parte. Por acá les digo ya que mi voz se quebraría si lo dijese en voz alta: Chicos, tranquilos que estoy mejor que nunca. Si tengo ganas de llorar, seguramente será de felicidad.

Gracias a CaraLibro estoy charlando feliz y largamente con mi viejo lobo Adin Snow. ¡Y Dios, cuanto te extrañaba lobo viejo, adorable y soñador! ¡Te extrañaba más que nunca!

Quiero que sepas que a pesar de todo el tiempo que ha pasado, a pesar de toda la "mierda" que nos han mandado, a pesar de todo lo que han dicho y hecho para separarnos, aquí estoy y sigo siendo tu amiga. Los dos siempre hemos creído en el "para siempre", fue una de las cosas que nos unió hace ya tantos años atrás. Y quiero también que sepas que, como a los locos que tengo aquí y ahora a mi lado, te quiero. Eres mi amigo, mi mejor amigo (no te ofendas, Franky, que él te gana por antigüedad) y siempre te voy a querer. Lo juro, para siempre.

Y esto es como en los viejos tiempos, cuando a pesar de pasar más de uno o dos años sin vernos o hablar, al estar juntos de nuevo era como si nos hubíesemos visto el día anterior.

Este es un gran día. Soy muy feliz en este minuto. Gracias Adin, Juan, Tavo y Franky por hacerme la mujer más estúpidamente feliz del mundo.

¡Sonrisas everywhere!

martes, 7 de agosto de 2012

Llamado de atención...
...A un observador que no sabe escuchar


B, si estás leyendo, esto es para ti. Y si no lo estás leyendo, pero alguien más te lo dijo o incluso yo misma te lo digo, cuando encuentre la paz para hacerlo y encierre la rabia otra vez en su rincón oscuro, quiero que sepas que te lo advertí.

Te lo dije una vez, B, te advertí que no me obligaras a ser una hija de puta mala persona contigo. Porque maldición, sé que no soy perfecta. Sé que soy la persona con más defectos en el mundo, pero no creo que uno de mis defectos sea el no hablar de frente. Me he expresado con claridad, ¿no? Yo creo que fui, aparte de clara, bastante sincera, así que por favor ahórrate tus palabras hoy conmigo. Ahórrate la expresión de cachorro abandonado y ahórrate la saliva de tu victimización, porque no la quiero. Porque no la necesito.

Una vez yo te di tres consejos, también, pero veo que o bien no te importaron lo suficiente para recordarlos plenamente o bien los miraste y, como muchas cosas en tu vida, no les diste importancia. Y esos consejos, B, te los dije junto a la advertencia. Al tiempo que te advertía que no me obligaras a sacar lo peor de mí contigo, te estaba diciendo cosas realmente importantes. Pero ahora -no sé si esto es rabia o si, en cierta medida será cierto-, solo puedo ver que lo importante en realidad no te interesa y que aquello que no tiene ningún valor para ti puede llegar a ser incluso más brillante que el oro. No sé. No me importa saberlo, tampoco.

"Lo único necesario para que este mundo siga en el rumbo que está es que las personas buenas no hagan nada. Yo no soy buena, B, me considero todo lo contrario pues he lastimado y herido, y aunque ahora me arrepiento, no sé si lo hice en el momento oportuno. Se dice que nunca es tarde, pero a veces lo es. No esperes a que otros hagan algo bueno por el mundo, sé tú misma el ejemplo de ello y has aquello que salga de tu corazón..."

Ese fue el primer consejo que te di, y puedo decir que fue incluso más doloroso decirlo que hacerlo, porque es algo mío, algo que aprendí a la fuerza, algo íntimo y de gran valor, algo que me define y mucho más importante que todo lo anterior. Es algo que compartí contigo, poniendo mi confianza en juego y abriendo mi corazón casi con dolor. ¿Te importó? ¿Has aplicado algo de eso? Yo creo que no. Sigues encerrada en tu pequeña iron maiden, segura, dejando que otros se lastimen por ti sin que te importe verdaderamente. Dejando que yo aporree el acero sin piedad, lastimándome, pero siguiendo en la labor. ¡Y no te importan mis lágrimas, no! Al final de cuentas se supone que soy indestructible, ¿no? Por lo menos eso es lo que yo quiero creer, una mentira necesaria para que tú sigas teniendo un soporte y yo no me sienta patética, ¿cierto? Abre los ojos, B, no eres la única que sufre.

"Un corazón herido es súmamente peligroso. Jamás esperes hacer daño y que no te sea regresado, B, porque sería el error más estúpido que pudieras cometer. Observa, detente a pensar y luego abre la boca. Di algo coherente. A veces las disculpas no son todo, a veces un 'lo siento' no es suficiente. Antes de decir algo, medita tus palabras y observa, detente a analizar y date cuenta que tus palabras y tus acciones pueden lastimar a alguien de manera totalmente irreparable..."

Te lo dije, B. No me digas que no te lo advertí, también. Sabías que en el fondo, más que darte un consejo estaba tratando de protegerme y de ponerte sobre aviso. Te dije que un corazón herido es peligroso y te dije también que jamás jugaras con una llama que no pudieras ser capaz de controlar. Y otra vez me pregunto: ¿En verdad me escuchaste alguna vez? ¿En verdad prestaste atención a mis palabras o simplemente entraron por un oído y salieron por el otro? Sabes que mi corazón es fácil de destrozar, que no se lo doy a cualquier persona porque lo han dañado, lo han roto y he tenido que reponerme sola de ello. Yo no tuve lo que tú tienes, maldición, ¡deja de desperdiciarlo! ¡Deja de actuar como lo haces ahora! Abre los ojos, B, y date cuenta que me estás lastimando. Que nos lastimas a J y a mí con tu estúpida actitud de "prometo hacerlo algún día, lo siento". El "algún día" no sirve, B. No sirve.

"Si dejas que las emociones te dominen -y esto te lo dice alguien híper-emocional-, terminarás cavando tu propia tumba. Las emociones son hermosas, pero peligrosas cuando no sabes controlarlas y dejas que te consuman. Tienes que poner el límite, decir 'hasta aquí' y saber, aunque las frenes, que en el fondo son parte de ti. Tú dejas que lo malo te consuma, lo transformas en una parte de ti y esperas que alguien más venga a luchar en tu lugar, pero... No siempre habrá alguien para socorrerte, B. Tienes que aprender a pelear tus batallas sola. Tienes que aprender a caer y levantarte, aunque para eso debas engañarte y decir 'no duele'. Aunque debas mentirte una y mil veces..."

A veces nos tocará estar solos, y siempre será en los momentos más difíciles de nuestra vida. Yo puedo intentar protegerte, puedo intentar ayudarte a encontrar una respuesta, puedo intentar muchas cosas por ti, B, pero no estaré para siempre. Yo también tengo mis problemas, como todo el mundo. Tú sabes que tengo el síndrome de Superman, lo has visto de primera mano. Entonces me pregunto: Si tanto dices que te importo, si tanto dices que jamás me lastimarías, ¿porqué no tratas de ver, por sobre tu dolor, que yo cargo con el mío también? ¡Te he dicho que me cansé de ser el soporte! Necesito que alguien sea mi soporte ahora, pero parece no importarte lo más mínimo cuántas veces te lo diga. Yo tengo mi dolor, B, si no harás nada productivo por dejarme solucionar mis problemas, mejor cierra la boca y date la vuelta. No te necesito para vivir. La única persona que necesito para vivir es él y claro, a mí misma.

¡Pueden venir los golpes que sean necesarios, que yo no cederé! Pero B, te dije que yo cuido de los míos con garras y colmillos. No toques este fuego, te lo advertí, que si alimentas la llama ya no serás capaz de controlarla. No me lastimes, porque mi dolor él es capaz de percibirlo, de hacerlo suyo, al igual como me sucede a mí con él. No me alejes, no me obligues a ser así contigo, no me hagas hacerte daño. Sabes que yo puedo ser muy buena si me lo propongo, no apartes eso de mí, no asesines esa parte que está hecha para las personas que amo y atesoro en lo más hondo y brillante de mi alma.

No es una amenaza, B. Como te dije antes, es una advertencia. No lloraré una lágrima por ti, puesto que sabías podría tener esta reacción si te equivocabas conmigo. No me reproches ni me reclames luego, porque no podrás ablandar mi corazón. No digas que soy injusta, porque no lo soy. Si quieres ganarme de vuelta... Tendrás que obligarme a confiar en ti de nuevo. Sabes que me cansé de dar segundas y terceras oportunidades. Y yo no te he dado una ni dos, B, ya van muchas oportunidades que te estoy dando desde hace mucho tiempo.

Y una última cosa que decirte antes de irme, un nuevo consejo para ti:

Si no vas a decir nada coherente o importante, nada que valga la pena... Mejor guarda silencio.

miércoles, 13 de junio de 2012

Stone Sour — Hesitate

Esta canción está dedicada a Blake Wolf, mi queridísimo amigo y colaborador de Memories of War.

Creo que las palabras están de más cuando hemos hablado tanto sobre la razón por la que le dedico esta canción, pero aún así diré lo siguiente: Blake, quiero que sepas que por mucho que algunas cosas se vean horribles, que por muy compleja que sea una situación, yo siempre estaré a tu lado. Eres mi mejor amigo y sabes que yo protejo a las personas que amo con garras y colmillos de ser necesario. Blake, esto es algo que también te he dicho antes, pero quiero repetirlo. Si necesitas valor, te presto mi espada que lleva ese nombre. Si necesitas coraje, te regalo mi armadura desgastada pero resistente. Si quieres descansar de todas las cosas que llueven como balas sobre ti, seré tu escudo hasta que te sientas capaz de continuar, hasta que puedas encontrar tu propio escudo y podamos andar juntos por este camino, apoyándonos como siempre hemos hecho.


Yo he pensado por muchos años algo, Blake, y es sobre una frase que hoy mismo te dije era muy importante para mi, una frase que marcó mi vida más de lo que la ha marcado nada ni nadie. Y la compartí contigo, porque tú eres una persona sumamente especial, que merece todo lo que esa frase significa e incluso más que eso.

"Maín rofëln meu feichi ayün chem ñi pëlli nien rumel eimi..."

Blake, como última palabra de esta entrada dedicada a ti, te digo: Yo estoy contigo. No te traiciones. Te protegeré siempre y estaré a tu lado siempre, queriéndote y aceptándote como eres, con tus defectos y virtudes. Blake, no dejes que te arrastren a la infelicidad porque tú sabes, SABES que mereces ser feliz.

Te quiero Blake, no lo olvides.

Por siempre tu amiga y protectora, "Ness".

miércoles, 9 de mayo de 2012

Madre


A pesar de todo lo que te amo... Quiero hacer esto como una forma egoísta de desahogar el dolor que en estos minutos está cargando mi corazón.

Tal vez nunca tuvimos una relación maravillosa, tal vez nunca nos miramos demasiado como para apreciar los sentimientos que guardábamos la una por la otra, tal vez hoy sea demasiado tarde para decirte todo lo que siento... Pero de todas formas lo haré. Porque soy egoísta.

¿Recuerdas cuando peleábamos por tonterías? Yo sí, claramente lo recuerdo. Recuerdo que tú ponías cara de circunstancia cuando llegaba a entradas horas de la noche a casa, y tú me interpelabas que no me mandaba sola. Siempre te dije que lo hacía, que tenía el derecho de mandarme a mí misma porque me lo había ganado a base de esfuerzo y responsabilidad. Tú gritabas, yo bajaba la cabeza. Recuerdo que te enfurecía que tratase de mantener orden en una vida irremediablemente caótica, cuando ninguna de las dos se conocía en verdad.

También recuerdo cuando me marché de casa aquella tarde lluviosa de Mayo. Habíamos peleado otra vez, ni siquiera recuerdo la razón de nuestra disputa, solo soy capaz de recordar que caminé durante largas horas bajo la lluvia, sollozando como una nena desconsolada pues no sabía qué más hacer. Quería ser perfecta para ti también, pero jamás logré conseguirlo. Tal vez me esforcé demasiado o tal vez no me esforcé lo suficiente. No lo sé, ahora no me importa. Solo me importa que, cuando yo pensaba que no te importaba más (tus palabras hirientes me lo mostraron así), justamente llamaste a mi móvil. Recuerdo tus palabras exactas y, aunque en ese momento me dolieron hasta el infinito, hoy las recuerdo con una sonrisa en el rostro: "Ven inmediatamente a casa o pescarás una pulmonía". Tu voz demandante no dejaba lugar a réplica y yo, sumisa, volví a casa. Al llegar me esperabas con una manta, un café y una reprimenda pujando por salir de tus labios. Las dos primeras llegaron al segundo, la tercera... La hiciste esperar hasta la mañana siguiente, cuando una alta fiebre me azotaba.

A veces, más que como una madre, te veía como una tutora estricta y dedicada, que quería solamente poner orden en su metro cuadrado, que quería mandar bajo su techo y que siempre hablaba con una seguridad aplastante. Me enseñaste con ese actuar tuyo que una debe levantarse sola, que el valor es importante en este mundo cruel, que si no llevo mis valores aferrados firmemente de la mano no soy nada, que a veces una se siente sola y que tiene que acostumbrarme. También me enseñaste que el amor no existía... Hasta que me dijiste que estabas enamorada otra vez y de un hombre que no era mi padre (por suerte).

Hoy... Hoy sí puedo verte como una madre pues si bien nunca fuiste muy cariñosa o atenta conmigo, me he dado cuenta que tu amor se cuenta en detalles. Porque cuando me fui de manera definitiva de tu casa, en nuestra última discusión hace casi tres años, tú no me buscaste (y yo tampoco quise hacerlo, tal vez por miedo, quién sabe) pero... Pero llorabas todas las noches por cómo habían continuado las cosas entre nosotras.

Te culpabas por haberme dejado ir, por no ser más blanda y por no darme el amor desbordante que yo, a veces, te exigía de manera puramente egoísta. Pero, al final de todo, la culpa no es de nadie. La culpa no es tuya, pues siempre fuiste un modelo de mujer realmente perfecto a seguir. Fuerte, dura, una mujer que sabía levantarse sola de sus caídas sin derramar más de una lágrima. A veces sueño con un día tener tu entereza.

La culpa tampoco es mía porque, al final de cuentas, yo solamente exigía más amor del que te enseñaron tus padres a dar. Yo, tan exigente contigo y tú, tan exigente conmigo, ambas en una carrera por quién se cansaba primero para darle el triunfo a aquella que podía continuar en la carrera...

Mamá... Hoy entiendo que todo lo que pasó entre nosotras, solo fue tu manera tosca de enseñarme sobre la vida y sobre cómo ser una mujer. Sin ti hoy no sería la mujer que soy (para bien o para mal). Sin ti no sabría amar de la manera en la que sé. Sin ti hoy no sería más que una cáscara sin personalidad... Tú forjaste, junto a muchos otros, lo que soy hoy, pero de entre todos, creo que es contigo con quien debo estar más agradecida.

Mamá... Tal vez jamás llegues a leer esto y, tal vez, yo jamás tenga el verdadero valor que tú me enseñaste para decírtelo a la cara. Soy una cobarde, lamento no poder enorgullecerte como quieres que lo haga pero prometo que me esforzaré cada día porque las cosas sean mejores y yo poder, si acaso, ser la mitad de excelente mujer que eres tú. Prometo esforzarme en ser yo misma para siempre también. Prometo que tomaré tus enseñanzas y les sacaré todo el provecho posible. Prometo... Enorgullecerte más de lo que tus esperanzas piden.

Te amo, mamá, siempre ha sido así... Y siempre lo será.

jueves, 3 de mayo de 2012

Pequeño


El corazón de los seres humanos es pequeño, es del mismo tamaño que nuestro puño cerrado, es realmente pequeño para la importante función que tiene que cumplir. ¿Será, acaso, un aviso de lo poco que los seres humanos somos capaces de entregar? No quiero imaginar que es así, sino más bien todo lo contrario.

Quiero pensar que el amor que sale del corazón no es equivalente a la cantidad, sino a la calidad, pero entonces viene otra pregunta que me deja en una encrucijada: ¿Los corazones rotos / dañados / quebrados / heridos / enfermos... Son capaces de entregar amor de calidad?

La cantidad, entonces, es relativa a la proporción en la medida del daño causado...

¿O la calidad es directamente proporcional al daño?

Pequeño o no, herido o sano... Mi amor llegará hacia ti.

Porque mi amor hoy es infinito, aunque mi corazón no sea grande.

martes, 1 de mayo de 2012

A un Hermano



Querido L.:

No sé si este será el medio adecuado para decir lo que siento/pienso, pero no tengo un recurso mejor. Tampoco sé si algún día tú lo verás, pero tengo la esperanza acunada en el corazón de que será así.

L., yo... Lo siento mucho.

Lamento si hice o dije algo que te molestara, lamento si no fui lo suficiente para mantenerme a tu lado, lamento si mis decisiones egoístas te han lastimado más de lo que yo imaginé sucedería. Lamento el estar de pronto comportándome como siempre, pero es que no sé tampoco ser de otra manera. Lamento si dije algo y te has sentido herido. Lamento si me fui y te haz sentido abandonado. Lamento si estoy equivocada con todo estoy y solo estoy hablando incoherencias egoístas una vez más...

L., quiero que sepas que te amo.

Te amo como se ama a un hermano, a un compañero de toda la vida, a la sombra de las travesuras. Te amo como si fueras parte de mi (cosa que en parte eres, pues te siento así) y, a pesar de que la indiferencia asesinó un poquito de mí ese día domingo, aún así no dejo de sentir todo esto por ti. L., para mí tú eres como mi familia, esa que siempre quise tener a mi lado. Eres como el hermano con el que soñé o el hijo que anhelé cuidar y mimar. Eres como el compañero de aventuras y el pequeño joven sabio. L,. tú tienes parte de mi corazón contigo en este minuto, puedes hacer lo que quieras con él.

Una vez te lo dije, a pesar de que no recuerdo mis palabras exactas, sé que lo dije:

"Ahora eres parte de mi corazón. Tienes una gran parte de él. Te lo regalo"

Creo que eso es todo lo que quería decir. Ahora solo me queda esperar a que lo veas (si es que lo haces) y pues... También esperar los mejores resultados.

Con mucho amor...

Esa chica que aún está para ti... Y lo estará para siempre.

lunes, 23 de abril de 2012

Escudo



Siempre vas por la vida sacrificándote por los demás. Siempre vas con el arma por delante y la fe cargada a modo de balas. Siempre vas con una espada al cinto con la inscripción de "valor" en su hoja. Pero entonces yo me pregunto... ¿Dónde está tu escudo...?

Todos necesitamos un escudo, incluso tú, que crees ser indestructible y poder salir siempre bien librado de todo lo que te pasa. Todos necesitamos una protección extra para cuando las balas rugen por atravesar el kevlar, todos necesitamos un escudo que nos proteja del fuego del dragón o de los cohetes y granadas que vienen contra nosotros. ¿Porqué tú no portas tu escudo, caballero?

No eres indestructible, no puedes pelear contra todo tú solo, no puedes solamente ir a morir porque crees que así arreglas todos los errores que hemos cometido en el pasado... Aunque a veces yo sea incapaz de recordar lo que nos sucedió.

¿Acaso olvidaste tu escudo?

—A veces es necesario morir por la "princesa"...

¿Acaso no quieres usarlo?

—Hay que hacer sacrificios en momentos determinados...

¡Pero portar un escudo no significa que seas débil, significa que tienes algo que defender!

—No necesito un escudo si puedo sacrificarme a mí mismo...

¡Pero no quiero un sacrificio, quiero tenerte junto a mí!

—Solo somos amigos y uno a veces debe hacer sacrificios por esa amistad...

¡Puedo ayudarte a ocuparte de tus problemas!

—Tú debes quedarte quieta y esperar un buen resultado...

¡¿Acaso no ves que yo también puedo ser escudo?!

Quiero ayudarte, quiero ayudarme, ¡quiero ayudarnos! ¿Porqué no aceptas de una maldita vez lo que tengo que ofrecerte? ¿Porqué no quieres ver lo que está frente a tus ojos? ¿Porqué no podemos simplemente ser como cuando nos conocimos, aunque sea solo el recuerdo de un tercero lo que yo sepa? ¿Porqué no me aceptas como amiga?

Soy tu amiga... Quiero que olvides que soy frágil porque no lo soy. Yo también tengo algo que defender [nuestra amistad] y no quiero que me hagas a un lado de manera egoísta mientras acabas con tu vida.

Por favor, S., déjame ayudarte...

S., déjame ser tu escudo, aunque sea una vez...

Con Cariño, E.

sábado, 21 de abril de 2012

Siempre...

Siempre trataré de recordar plenamente aquellos momentos en los que estábamos juntos, charlando y riendo de cosas que en realidad no tienen sentido alguno... A pesar de que para nosotros tenían todo el sentido del mundo. Pasar tiempo juntos nos hacía sentir querido por el otro, como si así, solo con unas simples palabras, los dos océanos que nos separan desaparecieran en solo un segundo. Y la sensación que me dejaba en el pecho era de lo más hermosa.



Una vez alguien me dijo que la vida no tiene un sentido hasta que llega alguien a regalarnos uno de su repertorio de "sin sentidos". Yo creo que uno mismo le da el sentido a su vida al encontrar personas que son capaces de llegar hasta lo más hondo de nuestras almas y tocar la fibra sensible de nuestro corazón... Aunque si quieres un sentido para tu vida, podemos compartir el mismo sin sentido de mi vida, aunque eso por momentos no suene nada coherente.

Solo queda agregar lo mismo que tú me has dejado por ahí:

Gracias por todo "J"

—Lo único que necesitas para arrojar los problemas a la basura es una sonrisa. Una sonrisa es capaz de ablandar el corazón más duro y llenar de alegría al alma más angustiada...

domingo, 1 de abril de 2012

Monje



Simplemente por todo... Por tus palabras, el recuerdo empolvado de esas antiguas charlas que por poco estuve a punto de olvidar. Por ser quien eres, como eres y solo así... Las palabras me sobran o no me alcanzan.

Como sea y por todo simplemente...

¡Gracias!

viernes, 20 de enero de 2012

Diamantes


Hay cosas que uno quiere decir muchas veces, pero siente que las palabras no alcanzan para darlo a relucir. Hay veces que uno conoce diamantes, pero unos diamantes tan brillantes que tienes la obligación de tenerlos contigo entre tus manos para siempre, porque su luz de piedra preciosa es todo lo que tienes para alumbrar tu camino.

Una vez leí que los seres humanos, las personas, tenemos un número de perlas con las que nos topamos en esta vida, y son muchas, pero tenemos un número reducido de diamantes, que son esas personas que cambian nuestras vidas por completo.

Esta entrada es para ustedes, mis diamantes, y aunque diré cosas de lo más cliché [de seguro y por firmado lo acepto], les digo que aún así salen desde el fondo de mi corazón.

A mis diamantes:

F.: Ay hermanito, ¿qué puedo decir? Me has enseñado tanto en este corto [o largo] tiempo en el que hemos compartido. Tanto me has enseñado que me faltan palabras para agradecer lo que haz hecho por mí. Me has devuelto parte de lo que una vez fui, me mostraste que el mundo es más allá de lo que quiero ver, que la vida es más de lo que aparenta, que las personas son más que máscaras. Mi diamante, el primer diamante de esta lista, eres tú. F., ahora puedo decírselo con toda la sinceridad del mundo: Sí, vale la pena ser feliz.

M.: ¡Corazoncito! ¿Qué te digo que no te haya dicho antes? Es que ya no sé, ahora sí me quedé sin palabras. Solo puedo repetir los agradecimientos, mi diamante en forma de corazón, porque no sé que más decir. Gracias por estar cada día junto a mí, gracias por estar allí, al pie del cañón cuando me sale todo el lado EMOcional de la vida, gracias por no rendirte conmigo, por perseverar, por tratar de mostrarme que el espejo está más empañado de lo que yo aparento que está. M., gracias por recordarme que sí soy valiosa.

An.: ¡Mío de mí! Mi tercer diamante, aquel que no se rinde cuando de levantarme los ánimos se trata. Me animas, desde hace meses [desde que nos conocemos] me demostraste que siempre serás el pilar que soportará las paredes que quieren caer sobre mí. Y solo puedo decir que sin su alegría, sin sus ganas de mostrarme que la vida no es tan mala, no podría sobrevivir. Siempre diciéndome que soy fuerte, tanto que pareces a veces un disco rayado. An., ahora te lo digo: Te creo, solo que se me olvida, pero sí te creo.

N.: Ay cielo, tan parecidos nosotros dos. Siempre velando por la felicidad de los demás, aún a costa de nuestra propia felicidad y de nuestra propia cordura. Hoy de nuevo he aprendido la lección al hablar contigo. Un poco de egoísmo de vez en cuando no es malo, cielo, no es nada de malo. Me gustaría que hablaras un día con F., M., y An., que ellos seguro te mostrarían esto que te digo de la misma manera en la que yo trataré de enseñártelo, aunque no sea buena en eso. N., tómate las cosas con calma, a veces solo hace falta respirar. Eres un diamante, que nadie te diga lo contrario.


J.: Aunque no hemos hablado por mucho tiempo por diversos factores, pondré aquí a este diamante que eres tú porque te mereces este espacio. J., siempre me mostraste la calma luego de la tormenta, con tus palabras me mostrabas un océano de posibilidades que yo no quería ver porque estaba demasiado ocupada peleando con F. sobre mis propias inseguridades. Gracias por insistir, porque gracias a esa sabia insistencia y gracias a ese consejo [Just Breathe] hoy me siento muchísimo mejor conmigo misma y con el mundo. J., gracias por devolverle paz a mi alma.

Ab.: ¿Qué decir sobre este diamante perdido? Porque sí, Ab., estás más perdido que un barquito de papel en el océano, pero quiero que sepas que te recuerdo cada día. Gracias a ti pude encontrar el valor en el fondo de mis entrañas para decir basta a aquella situación absurda. Gracias a ti pude mirar a mi alrededor y ver que destruía a otros sin querer solo por culpa de mi temor. Aunque no estás aquí para ver el cambio, quiero dejarlo plasmado, porque para mí es importante dejarlo por si un día, se acaso, entras a este Blog y te encuentras con estas palabras. Ab., a ti, simplemente, un beso.

L.: Mi diamante de hielo, así te he bautizado en secreto. Debo decir que al principio me asustabas [aunque creo que aún me asustas un poco] pues tu comportamiento es tan... Sí, es frio, pero sé que no es a propósito o porque te caiga mal o algo así, es que tú eres así. Si J. es la calma luego de la tormenta, tú L., eres la calma antes de la tormenta. Esa calma fría y calculadora, que es el aviso de lo que se viene pero no es dañina per sé. Gracias a esa calma fría aprendí de ti, pero eso me gustaría decírtelo a la cara. L., a ti también, simplemente, un beso.

E.: Querida linda mía, mi pequeño diamante de fuego que se pierde por meses y luego vuelve sin saber cómo hacer las cosas en R. ¡Y encima con novio! Jamás me lo hubiera esperado, o tal vez sí, no lo sé. E., eres la personita más especial que he conocido en este último tiempo. Llenas los minutos de risas y color, tienes esa personalidad que anhelo, que me encandila, que me llena, que me encanta ver. Me gustaría aprender un poco de esa espontaneidad de la que posees, eso sería lindo. E., eres la chica más grossa que he conocido, nunca cambies.

Ja.: ¡Guapa hermosa de mi corazón! A pesar de que tú y E. son más bien parecidas en muchos aspectos, ambas son tan diferentes que me encantas de la misma manera en la que me encanta ella, pero de manera diferente. Mi diamante que es más estrella que otra cosa, porque eres tan inalcanzable que llega a dar miedo. Linda hermosa Ja., me has enseñado que sí, hay que tener ovarios para algunas cosas y tú definitivamente los tienes. Te envidio, envidio de manera sana tu fortaleza. Ja, prométeme que jamás vas a cambiar, que no dejarás jamás que alguien te cambie.

L. & I.: Mis diamantes siameses, tan lindos. Ustedes siempre juntos, es primera vez que veo a una pareja tan linda y tan unida en toda mi vida. A ustedes no puedo ponerlos por separado porque, a mi parecer, sería mutilarlos, así que para ambos va esto. L., I., muchísimas gracias por acogerme en su enorme familia cuando me sentía desvalida, muchas gracias por darme tanto cariño sin siquiera conocerme, gracias por estar allí hasta en mis peores momentos. Siempre serán diamantes hermosos, porque juntos brillan más que una estrella.

Mn.: ¡Tío! Suena tan raro esto en esta entrada, pero eres el diamante que tomó el lugar del tío sobre protector en mi vida, y me encanta. Puede que las personas lo vean como una estupidez y que no lo entiendan, pero gracias a que L., I., y tú me han acogido en su círculo enorme de gente linda, me siento viva, aunque nos veamos poquito. Mn., solo quiero decir que aunque las cosas a veces se vean raras, no lo son tanto, porque seguro ya aprendiste que el amor todo lo puede, ¿no?

Fe.: Último diamante pero no por eso menos importante. A tí, mi querido Fe., solo tengo que decirte una cosa porque lo demás siempre nos lo reafirmamos en las charlas que siempre tenemos. Fe., tú y yo estaremos juntos siempre, pase lo que pase, y siempre tendremos el apoyo incondicional del otro, ¿cierto?

Y lo último que debo agregar en esta entrada, que va para todos es...

Me siento súmamente afortunada de tenerlos como mis diamantes, no podría pedir nada más para ser feliz. Gracias a todos por dejarme ser el acero que los una, aunque algunos de ustedes ni se conozcan. De alguna manera encontré la manera de juntarlos a todos por una vez aunque sea, y es en este Update. Gracias a todos mis diamantes, por enseñarme todo lo que me han enseñado y por continuar enseñándome lo que falta mientras la vida y el destino nos quiera juntos.

Los amo a todos.

domingo, 15 de enero de 2012

Matisyahu - One Day

Porque a veces las palabras sobran y nos olvidamos de lo primordial, de lo que de verdad es importante. Para todos los que lo han olvidado, y también para los que no, un mensaje de esperanza.

Gracias Marki, gracias por recordarme que SIEMPRE hay esperanza, aunque no queramos ver que está allí.


A veces me pongo bajo la luna
agradezco a Dios que respiro y rezo...
No me tomen pronto
la causa, de que estoy aquí por una razón

A veces en mis lágrimas yo me ahogo
nunca le deje que me deprimiera
Abajo mi reacción negativa
se rodea, sé que un día todo girará

Porque...

Toda mi vida he estado esperando
he estado rezando por la gente
para decir que no, no queremos luchar más
no habrá más guerras, que nuestros niños jugarán

Un día, un día, un día
Un día, un día, un día...

No es sobre ganar o perder
porque todos perdemos
cuando se alimentan las almas de los inocentes.

El dolor mojado de la sangre
mantenerse en movimiento
aunque la estadificación del agua en este laberinto
se puede perder del camino.

[Su camino], que puede volverse loco
pero no deje que le perturbe de ninguna manera
[De ninguna manera]

A veces en mis lágrimas me ahogo
pero nunca dejo que me deprima
Abajo mi reacción negativa
se rodea, sé que todo girará

Porque...

Toda mi vida he estado esperando
he estado rezando para la gente
para decir que no, no queremos luchar más
que no habrá más guerras, que nuestros niños jugarán

Un día, un día, un día
Un día, un día, un día

Un día todo esto cambiará
tratar a la gente de igual
terminar con la violencia
terminar con el dolor

Un día todos seremos libres y orgullosos
de ser de la misma manera
cantando canciones de libertad

Un día, un día...

Toda mi vida he estado esperando
he estado rezando para la gente
para decir que no, no queremos luchar más
que no habrá más guerras, que nuestros niños jugarán

Un día, un día, un día
Un día, un día, un día...

viernes, 9 de diciembre de 2011

Te Quiero Caballero

Así de simple, así de sencillo.


Podemos pelear, tener diferencias, podemos tener una "pseudo-pelea-bloggera"...


Pero te quiero, te quiero mucho, te amo-adoro ^-^

Contestando la carta del Caballero


Ella tomó papel y pluma, inclinándose sobre la mesa luego de leer aquella corta misiva sin remitente. Sabía de quién venía, podría reconocer esa caligrafía así estuviera ciega, podría reconocer esas expresiones así jamás las hubiera escuchado antes. ¿Porqué él no confiaba en ella? ¿Porqué él no podía creerle?

—Jamás hubiera hablado si no hubieses insistido —le habló a la nada, como si esas palabras pudieran llegar hasta él.

Tal vez no llegarían jamás. Tal vez no quería él saber más nunca de ella. Tal vez se sentía traicionado luego de tantas traiciones por parte de los demás. Pero ella le había jurado por lo más sagrado que tenía, le había jurado por un recuerdo. Le había jurado que ella jamás lo lastimaría...

Pero iba a defenderse de aquello como mejor podía hacerlo. Mojó la punta de la pluma en el frasco de tinta, estiró el pergamino con cuidado y se acomodó en su silla a la luz de las velas, dispuesta a ser lo más clara, directa y sincera posible. Aunque ella siempre pensó haber sido sincera.


-~-


Caballero:


En mi defensa


Nadie resiste tanto dolor...
Tal vez no, tal vez suene irreal, pero es la verdad. Y citaré algo que una vez leí, no recuerdo en qué lugar: El mal siempre es posible, la bondad es eternamente difícil. En un mundo en el que existe tanto mal, en el que existen tantas personas que lastiman a los demás sin razones, ¿es tan difícil creer que aquella clase de dolor existe? O incluso, ¿es tan difícil creer que alguien puede resistirlo? ¿Tan débiles son las personas ahora?

Nadie vive demasiado sobre la tormenta...
No siempre he vivido sobre la tormenta, pero si he de reconocer que fue mi error el acobardarme durante mucho tiempo y, además de eso, ver solo el lado medio vacío del vaso que plantaron frente a mi. Pensé no tener la fuerza para superarlo todo, aún cuando me lo repetías cada día con una sonrisa paciente. Hoy me siento capaz de hacer que la tormenta se detenga porque le perdí el miedo, y le perdí el miedo por temor a perder algo mucho más importante.

Nadie debe utilizar la mentira para encontrar el amor...
Jamás mentí, siempre fui sincera, lamento que se mal interpreten mis palabras. Ahora otra frase que leí en otro cierto lugar: Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde pues todo se transforma. Nunca fui tan desdichada como parece, pero como mencioné antes, estaba demasiado inmersa en mi propia oscuridad para ver que estaba recibiendo cosas maravillosas. Lamento no haber tenido la entereza de darme cuenta antes de que las cosas se torcieran, pero ahora que tengo la frente en alto, lo aclaro. NO MENTÍ. Puedes creerme o no, tengo la consciencia tranquila.

Si atención se busca, verdad se debe contar...
Reitero, siempre fui sincera. Inmadura, sí. Ciega, sí. EMO-cionalmente inestable, también. La verdad reside en corazones que pueden cargarla. La vida no es justa, dicen. La vida es horrible, dicen. La verdad os hará libres, dicen. No deseo atención, incluso, prefiero pasar desapercibida pues así evité muchísimos conflictos, pero creo que antes de conocerme tuviste la desgracia de conocer personas horrendas. ¿Necesitas descargarte? ¿Necesitas explotar? Explota y arde, pues no estarás solo. Aunque no me quieras a tu lado, estaré allí y esa, querido, esa es la verdad.

Si amor se quiere, confianza se ha de dar...
¿Y si la confianza estuvo allí por un lado, pero del otro la duda era mayor? Vivimos en un mundo donde las personas engañan para tener, para ganar un lugar en el que estar, pero jamás hay que olvidar que que existen personas que dan confianza sin esperarla de vuelta, aunque cuando se dan cuenta de la duda en el corazón del otro su mundo se derrumba como un castillo de naipes. Sé que suena hipócrita decir que no espero nada a cambio del cariño que entrego, nada más que un saludo, pero es la verdad. No eres el único, Caballero, que se ha detenido a ayudar a una damisela en apuros.

A un hombre nunca le mientas ni lo lastimes...
Otro dicho: No le hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti. Sea hombre o mujer, la persona que esté frente a ti es un ser humano también, con sus defectos y virtudes, con sus risas y sus llantos. Si puedes hacer algo para secar sus lágrimas y darle cinco minutos de risas, hazlo, pues un día, tarde o temprano, esa pequeña semilla de amor dará frutos y podrás sentirte bien contigo mismo porque hiciste algo bien, por ti y por esa persona. Conozco lo que es el dolor, sé que tú también, por eso somos sinceros y no nos lastimamos. La duda nos hizo esto, no nosotros, Caballero, estoy segura de ello.

Porque aunque por fuera luzca fuerte e indolente...
Nadie es así, nadie "luce". Los seres humanos estamos compuestos por Voluntad, Valor, Amor, que son las cosas que nos ayudan a salir adelante. Voluntad por vivir un día más junto a quienes amamos. Valor por enfrentar un día más al mundo, con sus personas, con sus fuerzas, solo para irnos con una sonrisa de orgullo propio a la cama. Amor... Está de más decirlo, las personas no somos islas, necesitamos de los demás para salir adelante, para sentirnos bien porque solos no podemos. Un mundo en solitario es muy oscuro. Tu fuerza es tu voluntad, si tu voluntad duda, tu fuerza lo hace.

Su corazón puede ser más blando que un algodón...
Está demostrado, aunque nadie quiera creerlo, que los hombres son muchísimo más sensibles que las mujeres, pero están obligados a permanecer enteros pues nosotras les necesitamos a ellos para mantenernos enteras. Es un círculo de nunca acabar, pero así es la realidad. Por eso, porque entiendo el dolor que puede cargar el corazón de un hombre es por lo que soy incapaz de lastimarlo, por lo que no puedo ser una mala persona con ellos.

No espero que me creas, solo quería mostrarte lo que siento y pienso, pues como dije antes mi consciencia está tranquila. ¿Es esto un intento desesperado por arreglar las cosas, poder sentarnos a charlar y tratar este asunto como los amigos que se supone que somos? SÍ, si lo es. Sentirme mal o preocuparme no cambiará nada, si lo pensara significaría que vivo en otro planeta con un concepto diferente de realidad, pero vivo en el mismo planeta que tú, las cosas no son diferentes. En lugar de sentirme mal estoy tomando cartas (literalmente) en el asunto porque no quiero, y lee bien esto, NO QUIERO PERDER A UNA DE LAS PERSONAS QUE ME DA LA FUERZA.

Te estoy infinitamente agradecida por prestarme tu hombro en más de una ocasión, pero estoy más agradecida de que, de buena o mala manera, de manera bizarra o no, hayas tenido los pantalones de decirme en mi cara "no te creo, demuestra lo contrario". Si me dices la forma en la que debo demostrarte mi sinceridad, estoy dispuesta a venderle mi alma al diablo para conseguirlo, porque si hay algo en este mundo por lo que vale la pena luchar, es por tu amistad, Caballero.

Un abrazo con toda el alma.

-~-

Selló la misiva con cuidado, se acercó al halcón que la esperaba, amarró la nota en su pata y lo soltó, observándolo alzar el vuelo con un suspiro escapando de sus labios y lágrimas rodando por sus mejillas. Necesitaba algo caliente para sacudirse la tristeza antes de volver a andar, aún le quedaba un largo camino por recorrer.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Confianza


Siempre callada, siempre discreta.

Las chicas buenas se mantienen así, en silencio, muy quietas y siguiendo las órdenes que se les dan.

Las chicas buenas no mienten, siempre dicen la verdad cuando deben decirla, más jamás hablan de sus sufrimientos ante los demás.

Las chicas buenas se mantienen en silencio y escuchan. Solo dan su opinión si se les pide y sonríen de manera recatada.

Las chicas buenas son de confianza, porque se les ha enseñado a no hablar, solo a escuchar.

Cuando una chica buena rompe su mudo juramento de mantenerse quieta y comienza a ser independiente, es cuando se desata el caos...

Y la confianza se pierde.

He demostrado lealtad y me han escupido en la cara. He abierto mi corazón por primera vez en la vida y me han llamado mentirosa. Te he sonreído y he confiado en ti porque así lo quise, ¿acaso fue un error?

No tengo nada que perdonarle, nada, después de todo... Tú tienes el corazón de oro, mientras que yo solo tengo la baratija de intento de corazón que lucha por latir un día más.

¿Hice algo, acaso, para perder tu confianza?

Claro, he hablado demasiado, ese es mi problema. Debí mantenerme tranquila, serena y callada como me enseñaron a serlo en lugar de creer que abriendo y mostrando mi podrido corazón lleno de dolor... Pero ya basta.

Si no confían en mí, ya más nada puedo hacer.

Si no confías en mí, creo que es porque merezco esto.

¿Tuviste que mostrarme la copa de hidromiel antes de arrebatármela? ¡¿Porqué lo hiciste?!

Yo solo hice lo que me pediste, confié en ti...

Y lo que es peor...

Lo hice de verdad...

Te quiero, siempre te querré, pero creo que eso no es suficiente para mantener una frágil relación de víctima/héroe. Eres un caballero de brillante armadura, eres demasiado para mí y siempre lo supe, fue estúpido de mi parte pensar que podría ser de otra manera. Fue estúpido de mi parte el pensar, si acaso, que podría importar de verdad hasta el punto en que mi alma se sanara con esta confianza.

Confío en ti con toda mi alma, con toda mi vida...

Lamento no haber podido causar lo mismo en ti, pero así debe ser...

Hasta siempre, Caballero...

sábado, 3 de diciembre de 2011

Con la Fuerza del Corazón

Sus piernas no se movían.

Probablemente nunca volverían a moverse.

Probablemente nunca volverían a sentir.

Una lágrima resbaló por su mejilla, su mirada antes brillante ahora velada por la tristeza.

Podía escuchar aún las palabras de los médicos que, ignorantes de que ella les escuchaba, hablaban con sus padres, diciéndoles que probablemente nunca volvería a caminar, que tendría que valerse de una silla de ruedas y mucha ayuda por el resto de sus días.

Unas manos apretaron la mano de ella, que caía lánguida sobre la cama. Ella observó esos ojos color chocolate, esa mirada que solo dejaba entrever esperanza y mucha, muchísima sabiduría.

—Ya verás que alguien te ayudará —le dijo el hombre con una sonrisa suave en los labios. Ella suspiró—. Estoy contigo, buscaremos ayuda juntos.

Ella no tenía esperanzas de que eso sucediera...

Pero sucedió.

Y ahora, diez años después, ella se alzaba orgullosa sobre sus piernas, todo gracias a la ayuda desinteresada de millones de personas dispuestas a servir a quien lo necesitara.

Y ella ahora estaba dispuesta a devolver el favor.


P.S: En honor al Instituto Teletón.

Teletón, 2 y 3 de Diciembre de 2011...

¡Con la Fuerza del Corazón!

martes, 18 de octubre de 2011

La Última Esperanza




Allí estábamos los dos, al borde del abismo. Yo temblaba como una bandera al viento huracanado, tú sujetabas mi mano con fuerza, tratando de darme parte de tu entereza. ¿Porqué viniste hasta aquí? Pudiste dejarme seguir sola, lo sabes, hubiera sido lo mejor. Pudiste dejarme caer aquella vez también, aquella vez en la que te mostré que si me lo proponía podía volar porque lo soñé. Sabías que no tengo alas, pero me seguiste en mi locura y cuando salté, tú me esperaste abajo, con los brazos abiertos y una sonrisa en el rostro. ¿Porqué lo haces, si mi locura es contagiosa?

—No tienes que hacerlo, Antu —susurré casi sin fuerzas, mirando el abismo de lava ardiente metros más abajo.

—No tengo... —suspiraste, aferrando más fuerte mi mano. Te miré desesperada, ¿acaso este es nuestro adiós?— Pero quiero hacerlo, Kashiri.

Estás loco, ¿sabías? Te abrazo con más fuerza, sollozando como la chica débil que soy. Te necesito, si no estas no sé que sería de mí, si no estuvieras aquí, tomando mi mano, abrazándome, ayudándome a caminar, creo que hubiera lanzado la toalla hace mucho con esta locura. ¿Qué haría yo sin ti? ¿Qué hubiera sido de mi sin ti? Llegaste precisamente en el momento justo de mi vida, llegaste con tu risa, con tu luz, con tus palabras hermosas y llenas de ternura, abrazaste mi alma como jamás nadie había hecho nunca... O tal vez yo me había negado a recibir abrazos así solo por esperar el tuya, a que tu presencia llegara a mi.

—¿Estás seguro de querer hacer esto? —susurro, secándome las lágrimas del rostro y respirando profundamente un par de veces. Me miras con tanta decisión que de pronto yo me siento valiente, igual que tu alma indómita.

—Cuando te conocí —me dices, abrazándome por la espalda y apegándome contra tu pecho. Tus brazos son tan cómodos y confortables, tan cálidos...—, pensé que tenía que ser una broma. ¿Cómo una chica así podría siquiera ayudarme? No podías ayudarte a ti misma en ese tiempo, pero ahora... Ahora eres esa última esperanza, y como tal, no te dejaré morir sola.

—Si tú brincas, yo interrumpiré tu caída esta vez —te digo, besando tu mejilla.

Creo que juntos somos la esperanza. No lo soy yo, no lo eres tú, lo somos juntos, unidos. Podrán intentar arrebatarnos los sueños, las ilusiones. Podrán intentar pasar por sobre nosotros, por sobre ti, por sobre mi, pero somos resistentes cada uno por su lado, pero juntos... Juntos somos una fuerza color verde tan infinita y poderosa que luchar, enfrentarse a nosotros sería cavar sus propias tumbas.

Nos tomamos de las manos una última vez, nos miramos a los ojos, nos perdemos un segundo en un suave beso que no tiene nada de romántico, en un beso que simboliza casi el traspaso de tu fuerza a mi y de mi propia fuerza a ti. Nos abrazamos como si quisiéramos fundirnos con el cuerpo del otro y luego, cerrando los ojos, nos dejamos caer.

¡Nos saldrán alas, ya lo verás!

Y si no salen... Habremos descubierto nuestra última esperanza, dejando a nuestros sueños flotar en forma de canto hacia las estrellas.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sonríe, vale la pena ser feliz




—¿Me prometes que no vas a llorar más? —le escuché decir entre mis sollozos, y quise decirle firmemente que se fuera a la mierda, pero no pude hacerlo...

—Lo prometo... —sollozó ella, mirándome con esos ojos que demostraban tanta desvalidéz que llegaron a asustarme de momento.

—Yo tampoco voy a llorar más —me dijo, estrechándome en un poderoso abrazo que agradecí en el alma. ¿Cómo era capaz de hacerme sentir tan bien?

—¿En serio? —no puede evitar preguntarlo, por lo que regalé una amplia sonrisa, un beso en la frente y otro en la mejilla antes de darle una caricia en el cabello.

—Claro que sí, siempre hablo en serio con estas cosas —a veces me preguntaba dónde quedaba la chica segura que había presentado, siendo transformada en esta... Niña—. Así que, ya sabes, saldremos adelante juntos.

—¡Sí! —exclamó, abrazándome con suma fuerza— Te quiero, loco, te re quiero y te re amo...

—¡¿Y tú a quién le dices loco, loca?! —me reprochó, y no pude hacer otra cosa que romper a reír, la primera risa que marcaba el comienzo de este largo trayecto de sanación— No, es broma, yo también te quiero y te amo, amiga...

martes, 11 de octubre de 2011

Enamorarse





Ninguno de los dos esperaba que aquello sucediera, no lo habían imaginado, tampoco había sido alusión de sus más locos sueños. Pero allí estaban, mirándose a los ojos de manera tímida. Ella, con sus cabellos siendo despeinados por la fuerza del viento y él, mirándola a los ojos con la emoción desbordándose de sus poros. Ella bajó la mirada hacia sus manos, él se perdió en aquellas mejillas arreboladas.

—Hola... —susurró ella, pensando en que no querría despertar jamás de ese sueño.

—Hola —dijo muy seguro él, mirándola seriamente, sin saber qué más hacer.

¡El amor! ¿Cómo había florecido entre ellos sin siquiera conocerse? ¿Cómo había sido posible?

Enamorarse... Esa experiencia mágica, llena de sueños tontos e ilusiones hermosas con colas de colores que uno trata de entender, comprender y aferrar para que no se vayan. Ese sentimiento lleno de beldad, lleno de cariño, lleno de misterio, tan hermoso como caótico.

Ellos se vieron y se amaron, no necesitaron más que eso. Ella sabía que él era quien había estado esperando, a quien amaría por el resto de sus días. Él sabía que ella iba a reparar su corazón, la princesa en la torre a quien él quería rescatar. No necesitaron más que una palabra, un verso, una canción para recordarse de vidas pasadas e imaginar su amor eterno en vidas futuras. Se amarían para siempre, eso era seguro.

—Estoy enamorada de ti —admitió ella, abrazándose con fuerza a su amado, llorando de felicidad.

—Y yo estoy enamorado de ti —admitió él, sonriente y alegre, viendo el rostro taciturno y sonrojado de ella.

Habían esperado tanto, habían buscado tanto ese amor ingenuo y lleno de gracia y por fin estaba allí, entre sus brazos enamorados...

Y sabían que sería para siempre...

miércoles, 27 de julio de 2011

Guardiana




Sentí mis extremidades pesadas y, aún estando ida, como drogada, logré abrir los ojos.

Lo que vi, en cierto modo, no me espantó, aunque debió haberlo hecho. Estaba allí, recostada en la húmeda tierra, sintiendo todo a mi alrededor como una mancha oscura, borrosa, como si una neblina mágica y misteriosa se hubiera instalado en el lugar. No era bosque, no era ciudad, no era campo, llano o páramo, pero también era un poco de todo eso y quizás más.

Me incorporé, la cabeza dándome vueltas una y otra vez. ¿Donde estoy? ¿Que hago aquí? Típicas preguntas cuando alguien se encuentra en una situación como esta, no soy la excepción. Sentía como si estuviera lejos, pero cerca de un lugar especial. ¿Dónde ir? ¿Que hacer? Di un paso titubeante, mi pie se hundió en el fango, como si yo misma pesara una tonelada. Seguí caminando.

No sé durante cuanto tiempo caminé, pero sí sé que fue durante muchas, muchas horas. Los árboles, las plantas, todo era igual a medida que avanzaba, no había diferencias entre una rama y otra. Me detuve, abatida, recargando el peso de mi cuerpo agotado en un árbol, quizás un arce, no sé bien, tampoco quiero saber.

De pronto un aullido se alzó en todas direcciones de la espesura y mi cuerpo se estremeció como si aquel miedo irracional fuese siempre a crear aquel temor en mi. Supe que tenía que correr, cada célula de mi cuerpo me lo gritaba. ¡Corre, corre lejos, aléjate de los aullidos! Y lo hice, aún agotada como me encontraba comencé a correr por la espesura, tratando de no tropezar con las engañosas ramas a ras de suelo.

Los aullidos se hicieron más fuertes, más cercanos, como si trataran de darme alcance mientras las patas de lo que fuera que me perseguía rasgaba la tierra. Un claro, a lo lejos, iluminado por una luz verdosa y ambarina, extraña, me recibió, lleno de plantas multicolores, flores exóticas y un precipicio. Voltee con el espanto grabado en mis facciones. No quería morir.

Retrocedí hacia el claro cuando escuché los aullidos a mi espalda, dando un salto hacia atrás, cual conejo asustado. Vi esas... Cosas, acercarse a mí, acechadoras, imponentes, bestiales, exhibiendo sus grandes hileras de colmillos filosos. Chillé de espanto. Una de esas criaturas se dispuso a atacar y yo, asustada, me hice hacia atrás, cayendo sobre mi espalda en la hierba alta y, cuando vi mi final cada ve más cerca un rugido detuvo sus pasos, girando su enorme cabeza hacia atrás.

Un gato grande. No, no era un gato, era casi como una pantera, completamente negra, hermosa y majestuosa, terriblemente peligrosa había saltado desde la espesura hacia mi, por sobre las bestias que me iban a engullir. Miré aterrada a la pantera de proporciones épicas y mi mirar se encontró con sus brillantes ojos verdes. No había mal en ellos.

La pantera saltó hacia las bestias, desgarrando, cortando con sus poderosas y grandes garras toda la carne que alcanzaban sus peligrosas patas... Hasta que no quedó ninguna bestia abominable por asesinar. Fue cuando noté que me ardía el brazo, cerca del hombro y asustada rasgué sin decoro la tela que cubría mi extremidad. El tatuaje de una pantera al acecho estaba allí, rodeado por una aro de piel quemante, como chamuscada. Miré los ojos de la pantera y vi en ellos bondad, sabiduría y años de experiencia en la lucha. Supe que en ella podía confiar.



Abrí los ojos. Aún estaba sentada en el sillón y, en mi regazo, estaba sentada mi querida gata. Sonreí, sintiéndome tonta ante aquel extraño e irreal sueño. La gata me devolvió un maullido.

—¿Nunca dejarás que me suceda algo, cierto? —le pregunté con una sonrisa, ella solo me aulló en respuesta, antes de volverse a dormir.

miércoles, 20 de julio de 2011

Gabriel




A veces, los ángeles se dignan a caer del cielo.

El ángel de quien yo hablo no era de esos convencionales, no. Él tenía los cabellos cortos, muy cortos, en un afina capa castaña oscura cubriendo su cabeza. Su cuerpo era grande y macizo, fuerte. Podría estar acabándose el mundo, pero en sus brazos me sentía segura, dichosa y feliz. Mi ángel también tenía los ojos de un hermoso color verde, decía que era lo único de ángel que tenía, yo siempre reía ante sus ocurrencias. Sus ojos brillaban cuando tomaba una llave, relampagueaban cuando golpeaba con fuerza la batería. La sonrisa que se extendía por su rostro, creándole hoyuelos en las mejillas siempre, siempre llegaba a sus hermosos ojos como esmeraldas.

Mi ángel era bueno y noble. Siempre que yo caía enferma él corría hasta donde estaba yo, aferraba mi mano entre sus grandes manazas cálidas y se quedaba allí, a mi lado, sentado en una incómoda posición hasta que yo me sentía mejor. Me mimaba, me llenaba de caricias suaves y arrumacos, palabras de aliento. Sus sonrisas eran el mejor regalo del mundo…

Pero ahora ha sucedido algo terrible.

Han asesinado a mi ángel… Y no creo poder vivir sin él.

Mi ángel iba en el metro, un mal día y en una hora en la que no debió estar. No iba solo, iba con mi amiga rubia, que tantos deseos tenía de ver. Y entonces lo vio. Un hombre envuelto en un aura demoniaca estaba en el vagón con ellos, llevaba una larga gabardina gris cubriendo su cuerpo, en sus facciones se notaba que iba a hacer el mal. Sus ojos esmeraldas se encontraron con el arma en un segundo y el reconocimiento cruzó sus ojos. Gritó que se alejaran de él mientras escondía a mi amiga tras él. El demonio lo miró.

Apuntó con su arma infernal y a tres disparos lo asesinó.

Ahora estoy aquí, recordando la hermosa sonrisa de mi ángel, maldiciendo a ese demonio que terminó por suicidarse, maldiciéndolo con alma y vida. Por primera vez siento odio correr por mis venas. Estoy llorando también, porque el demonio me quitó lo único tangible que siempre tuve, la estabilidad de mis palabras, el suelo bajo mis pies, el hermano y padre de toda la vida, el hombre, que a mis ojos, es un ángel.

A veces los ángeles se dignan a caer del cielo, cubiertos en sus túnicas vaporosas, con sus ojos dorados y sus sonrisas risueñas. Este ángel que me pertenecía era especial. Este ángel odiaba las túnicas de plata, las alas grandes y brillantes, el coro celestial era su peor pesadilla junto a la música de Debussy.

Gabriel era mi ángel, pero ya no está más para cuidarme del mundo… Y me falta.

¿Volará a su pedacito de cielo, hacia aquel lugar que merece?

¿Se quedará mirando las estupideces del mundo?

¿Querrá que llore mucho más?

Adiós, Mi Ángel Gabriel.